Columna de Carlos Cantero: Sentido de vida… para una vida con sentido

La razón de vivir y la razón de ser son clave para la existencia (o no) de la armonía, realización, felicidad, salud y longevidad, en las personas.

Por CARLOS CANTERO / Foto: FREEPIK

El sentido de la vida en cada persona es un asunto clave en nuestra existencia, aunque no todos tienen consciencia de aquello. Todos los pueblos y culturas se han hecho la interrogante vernácula (desde el fondo del tiempo) sobre el significado de la vida, o de la existencia, sintetizadas en las preguntas clásicas: ¿Qué somos? ¿De dónde venimos? ¿Hacia adónde vamos?

El sentido de la vida está asociado a la filosofía de cada persona, a sus concepciones metafísicas, como el concepto de Dios, el Más Allá, la transmigración de las almas; también a sus concepciones valóricas: la ética, el libre albedrío, la ontología o sentido del ser; a elementos simbólicos como la cosmovisión; a convicciones espirituales y/o religiosas. Proceso que se vive en un lenguaje concreto, con consciencia despierta y pensamiento crítico.

Un sentido de vida determina una vida con sentido. La razón de vivir y la razón de ser son clave para la existencia (o no) de la armonía, realización, felicidad, salud y longevidad, en las personas. Pero, en la actualidad, esta tendencia colisiona con un fuerte materialismo, que se expresa en el nihilismo, que niega la vigencia de los valores, y el hedonismo, que es la compulsión por el placer inmediatista, sin responsabilidad por las consecuencias.

Esta situación se agrava por el debilitamiento o ausencia de los referentes espirituales, además del desbordado individualismo.

El materialismo induce a un reduccionista sentido de vida, minimalista de la dignidad del ser humano, en el que “tener” tiene primacía sobre el “ser”; un mundo de apariencia, máscaras, sombras.

El remedio para esta enfermedad social es el retorno a los principios y valores del Humanismo. Pero, ¿dónde están esos referentes? El mejor vehículo formativo de valores está en el pensamiento concreto, simple, directo. En este proceso, el arte en general (visual, auditivo, escrito, multimedial, más que la filosofía y sus complejos esquemas de pensamiento) tiene un gran impacto de contagio y viralización de ideas y conceptos. Una buena narración, obra de arte, o material audiovisual, penetra mucho más en las personas y es más incidente en la formación o destrucción de valores en la sociedad.

Debemos ser proactivos, asumir que toda causa tiene efectos, que debemos buscar y promover las cosas que hacen que valga la pena vivir, que hacen pleno y armonioso el devenir. Tiene que ver con la frecuente y profunda inmersión álmica del viaje interior, en el acto de ser y estar en el mundo exterior. En su interioridad, la persona busca esclarecer lo que le gusta, lo que sabe, lo que puede aportar al mundo y en lo que este le recompensará. Esto es lo que da satisfacción, armonía y sentido a la existencia.