Columna de Cicuta: La cofradía croata

Lejos de mantener un bajo perfil mientras se determina su responsabilidad penal en un caso de contrabando millonario de relojes y joyas robadas, Tonka Tomicic termina su febrero televisivo más sobreexpuesto y rutilante.

Por CICUTA / Foto: CAPTURA

La manera en que Canal 13 (la familia Luksic) está blindando a su funcionaria más llamativa y mediática (Tonka Tomicic), investigada por su participación en una operación millonaria de receptación de joyas y relojes robados y delitos tributarios a gran escala, raya en el escándalo y la vergüenza (sentimiento por cierto no experimentado por ninguno de los mencionados).

No sólo la estación y sus jerarcas han dado por sentada la inocencia de la animadora, sino que la confirmaron para la gala del último Festival de la Canción de Viña del Mar y conductora del programa satélite “Échale la culpa a Viña”, transmitido en conjunto por el ex canal católico y Televisión Nacional.

Mientras los turbios pormenores de la asociación ilícita en que se la involucra salen a la luz (desde comprometedoras escuchas telefónicas hasta una cantidad sideral de jugosos e inexplicables cheques firmados de puño y letra de la diva) Tonka apareció, entre el 17 y el 25 de febrero, siempre con una sonrisa amplia en su bello rostro y recibiendo en cámara todo tipo de halagos y piropos de parte de diseñadores, cantantes y celebridades varias.

Todo esto tiene un aroma a farsa impresionante. Es un verdadero sainete que retrata de cuerpo entero el absurdo cotidiano del Chile profundo. Calza a la perfección con la versión de que, el día del allanamiento al palacete que Parived comparte (o compartía, según dicen ahora) con Tonka él buscaba un gatito en el cerro donde está enclavada dicha morada.

También concuerda con esta escalada de incoherencias la teoría del propio Parived (ese es su “nombre artístico”, se llama Marco Antonio López Spagui) en orden a que es víctima de una persecución por parte del Ministerio público debido a que… su pareja (o expareja) es famosa.

La última noche de Festival ella llegó a la Quinta Vergara diciendo “vine porque me regaló la entrada mi canal encantador”. ¿No habrá querido decir “mi canal encubridor”?

Lo mismo que le dijo a Parived y que sale en las escuchas, “Hazte el huevón”, lo está haciendo ella.

Todos somos inocentes hasta que se demuestre lo contrario, es cierto, Pero también, en Chile, los ricos y poderosos son más inocentes que los que no tengan ese estatus. Acá la Justicia es como la canción de Shakira, ciega, sorda y muda.

Otra forma de blindar a Tonka es columpiarla. Sí. Por ejemplo, preguntándole la hora, como sarcásticamente llamó a NO hacerlo Fabrizio Copano en su presentación en el Festival. Por supuesto, cuando el comediante fue de invitado a “Échale la culpa a Viña” él mismo lo hizo. Pero esto es peor todavía: es transformar en un chiste un asunto grave. Es como recordarle a Moreira su expresión del “raspado de la olla” y que todos rían con él en programas como “La divina comida” y otros de ese estilo (en “Podemos hablar” lo hizo Juan Falcón y eso dejó a todos los famosos presentes partiéndose de la risa). Equivale a decirle a Álvaro Corbalán cuando se demora en rematar una anécdota “dinos luego cómo termina. No nos tortures más” y que todos los contertulios se larguen a reír por el negro juego de palabras. Así de pesadillesco.

El diseñador Miguel Ángel Guzmán opinó en la previa del Festival, consultado por el hecho de que Tonka, pese a todo, haya aceptado animar la gala y el programa satélite, que ella “tiene nervios de sicópata”. Sin ser perito forense, concuerdo. Lo único que falta para que se supere a sí misma en esta falta absoluta de pudor es que declare: “Yo siento que Felipe (Camiroaga) me está protegiendo”. No se descarta. Caraderrajismo en desarrollo.