Columna de Cicuta: ¡Pasen a ver el circo! (o cómo Parisi va por su tercer intento)

La idea de que se enfrenten en primarias presidenciales Pamela Jiles y Rodolfo Carter es parte de la nueva estrategia de Franco: payaseo como vía al poder.

Por CICUTA / Foto: ARCHIVO ATON

Al fin Franco Parisi está en Chile. Lo trajo Pepsi. Habría sido como mucho otro Día del Padre sin que pueda ver a sus hijos, ¿verdad?

A mí en lo personal me cae regio. Esa manera que tiene de dar vuelta las cosas, más que condenarla hay que celebrársela, encuentro yo. Es una suerte de alquimista de la verdad. Transforma la realidad a su amaño. Y en nuestras narices.

No era que no venía por temor a quedar con orden de arraigo por el tema de la pensión alimenticia no pagada. Era que estaba con mucha pega en los Estados Unidos.

No era que hubiera acosado a una de sus alumnas. Era que fue demasiado caballero; como buen latino, muy cariñoso, y eso se malinterpretó en esas latitudes más frías en todo sentido.

Todas estas mutaciones las realiza con una sonrisa perfecta en su cara, como para que no quede duda de que así como él dice son las cosas. Y uno se queda con que nadie tan encantador va a andar por la vida alterando los hechos.

La última ocurrencia que ha tenido es proponer unas primarias entre Rodolfo Carter y Pamela Jiles. No tendría nada de raro si fuera para la elección de un centro de apoderados o de una junta de vecinos, pero Franquito está hablando de la carrera presidencial, de la competencia por presidir nada menos que la nación. Esta vez estoy seguro de que bromea, que es una manera de ridiculizarlos a ambos, más allá del esmero con que ambos aludidos atentan día y noche contra su credibilidad.

El siguiente paso de “la abuela” sería fichar por Republicanos. No hay que descartarlo si seguimos con atención su errática trayectoria política. Y sobre Carter, lo único seguro es que en algún momento va a deponer ésta no asumida campaña hacia La Moneda, que se va a bajar, que lo suyo es déficit atencional puro y duro.

¿Qué otra cosa podría pretender Parisi al proponer tamaño show? Quizá, pensando en “la gente” como dice, adelantar la temporada de circos, la que siempre he pensado que es muy breve y que no debería limitarse sólo a septiembre.

Si así fuera no está nada de mala la idea. Imagínese a Pamela como “La Mujer Barbuda” (es solamente una licencia creativa, mi tele no es taaaan HD como para delatar una eventual exuberancia en la vellosidad facial de la diputada). Cierre los ojos y vea entrando a la pista del circo con su perrito maltés (de nuevo: cualquier semejanza con la realidad es mera coincidencia), mascota faldera que la acompaña a todas partes y que ella trata de meter en cuanta elección se presente, para engrosar las arcas familiares a costa del Fisco.

¿Y el bueno de Rodolfo? Sería “El Hombre Bótox” (goma es un material muy sesentero), capaz de aparecer por todas partes, sacar cual mago de su galera las frases más populistas y patrioteras que ha escuchado electorado alguno y, con una flexibilidad sólo vista en estos especímenes circenses o en el mundo político, convertir una pregunta sobre irregularidades financieras en el municipio que administra en un dardo envenenado lanzado por las fuerzas de palacio. Amo.

El infaltable señor Corales de este circo no podría ser otro que Franco, que además de presentar a las atracciones del show, corta los boletos (el Partido de la Gente ya ha hecho más colectas que la DC en toda su historia), vende pulseras luminosas en el intermedio y hasta alimenta a los incautos y dopados leones de la ciudadanía, haciéndoles creer que lo que les entrega son soluciones nutritivas y evidentes, que no cuesta nada implementarlas y que él lo haría si lo eligen Presidente de la República.

¿No sería entretenido como panorama ese circo? De hecho, ya hay funciones abiertas.