Columna de Claudio Gudmani: Qué bonito es hablar de fútbol

Lo lamentable es que de lo que menos se habla es del popular deporte, pues el “medio” parece gozar más de las polémicas, de las colusiones de representantes y de las miserias de la ANFP.

Por CLAUDIO GUDMANI / Foto: ARCHIVO PHOTOSPORT

Eduardo Berizzo fue elegido y contratado por la ANFP, presidida por Pablo Milad, para dirigir el proceso de clasificatorias y competiciones entre 2022 y 2026 para el próximo Mundial y las Copa América del período. Lo primero es decir que la que tiene la representación de las selecciones de fútbol chilenas es la Federación de Fútbol, pero ésta, que debería ser el ente rector superior, está absorbida por el poder de la ANFP, que no son otros que los clubes de fútbol.

Adicionalmente, el señor Eduardo Berizzo, asumiendo que debe realizar una renovación de la selección adulta debido a la alta edad y paulatina baja de rendimiento de la generación dorada, que ha perdido su brillo en las últimas dos Clasificatorias, ya que justamente hemos quedado eliminados con ellos de los últimos dos mundiales, decidió hacerse cargo también de la selección sub 23 con mira a los Panamericanos 2023 a realizarse en un mes más en Chile.

Parece algo razonable, pero que exige claridad de objetivos y comunicación con el medio futbolístico, que es finalmente el que vibra, paga y vive por ver estas competiciones que representan al país, al pueblo de Chile. Porque les recuerdo que como sea, el fútbol es uno de los entretenimientos más populares de los ciudadanos e hinchas, que además mueve el orgullo o la desilusión de esas almas.

Por eso es que lo mínimo que se le pide al entrenador nacional, al encargado máximo, y también a los jugadores de las selecciones, que son los actores que llevan a cabo las ideas técnicas del mismo, que hablen de fútbol, que expresen sus ideas e intenciones de juego, en el proceso en general y partido a partido, porque los espectadores (expectantes), esperan entender lo que van a ver, para también conversar de fútbol entre ellos.

Y aquí involucro a los comentaristas, reporteros, periodistas, analistas, opinólogos o como nos llamemos los que hablamos o escribimos de fútbol.

Lo lamentable es que de lo que menos se habla es de fútbol, pues el “medio” parece gozar más de las polémicas, de las colusiones de representantes, de las miserias de la ANFP, de los desatinos extra futbolísticos de los jugadores, o de un negativismo general hacia la actividad de nuestro fútbol, con canchas pocas y malas, con aforos reducidos y actos de violencia…

Por eso, yo añoro las semanas previas a partidos de la Selección, y más aun cuando el DT habla de las decisiones que ha tomado, elige sus jugadores, quizá no los que yo o otros opinantes querrían, y se inicia un debate futbolístico…

Berizzo dio sus motivos para no convocar a Claudio Bravo, que además ahora no está jugando en el Betis y no sabemos si es porque aún está lesionado o por rendimiento, y el cuestionamiento a esa decisión arde, incluso avivando el fuego para ver si se genera una polémica…

Yo me pregunto, ¿el medio quiere que le vaya bien a la Selección o mal a Berizzo?… ¿por qué echarle tantos pelos a la sopa?… El que decide ya hizo su elección, será Cortés o Arias, el que vea mejor estos días de entrenamiento, ambos tienen niveles similares y aceptables para defender bien la portería, son los que tenemos disponible y con experiencia en estas lides, no hay nada que reprochar.

A Bravo, a los 40 años, sólo hay que darle las gracias por los logros, pero hay que dar espacio de crecimiento en la Selección a otros jugadores. La experiencia de jugar en la Selección se hace jugando… y Cortés ya demostró jugar bien cuando le tocó asumir. Felicito a Berizzo por dar sus razones para esta elección y también por lo que dijo e insinuó en la conferencia de prensa, sobre otros tópicos que a los futboleros nos interesan: ¿quién va a jugar de lateral derecho? Un puesto vacante con tres o cuatro posibilidades, y el DT dijo que Catalán le da más “defensividad”, que Soto y Nayel Mehssatou son de “ida y vuelta” y que Delgado es más un “volantero”, ustedes me entienden.

El tema ahora es definir qué quiere Berizzo para enfrentar a Uruguay, y dijo que sabe que ellos atacarán y doblarán por banda, o sea, asumo que reforzará las bandas. Y yo creo, que de visita contra el Uruguay de Bielsa, lo primero es contener el ímpetu y la intensidad que querrá imponer. ¿Cómo se hará esto? ¿Con un mediocampo que trate de bajar el ritmo o que lo dispute? Porque de eso también depende la elección de jugadores.

Lo segundo, a estas alturas ya definido, es que Alexis Sánchez no jugará en Montevideo porque no está debidamente entrenado para esa alta exigencia, principalmente por el retraso en sus decisiones personales y profesionales. Y Berizzo hace lo sensato. No lo expondrá a lesiones. Debe ocupar a otros jugadores para este partido de sacrificio y lucha. Entonces, ¿jugará solo con Brereton en ataque, o lo acompañara el joven Alexander Aravena? Va a depender del plan de juego.

Algunos opinan que no hay nada que hacer, otros que se puede ganar porque Uruguay jugará con jóvenes y con varias bajas ilustres, otros que un empate es muy bueno. La realidad, o sea el dato específico, es que en la historia pocas veces hemos puntuado allá.

¿Es hoy el momento de exigir un resultado a Berizzo, o es mejor ver caras nuevas? ¿No será lo sensato esperar las cuatro primeras fechas y ver los resultados?

Lo claro es que es bonito hablar de cosas futbolísticas. ¿Como será el juego colectivo de Chile en estas cuatro fechas? Hay cosas resueltas: Medel y Maripán parece ser la dupla escogida de centrales, la opción es Kusevic, eso por la actualidad, ya que no está Paulo Díaz, ni Sierralta. El lateral izquierdo es fijo Gabriel Suazo, por su rendimiento todo este año en Francia. En el medio hay varias opciones, pero sólo uno juega de volante central de equilibrio, Erick Pulgar, que retomó su nivel en Brasil. El tema es si jugará con otro acompañante -la sorpresa puede ser Echeverría- o lo obvio con los especialistas, apelar a la experiencia de Charles Aránguiz y Vidal, el primero milagrosamente recuperado el último mes en su retorno a Brasil, el segundo, con subes y bajas, con cambios de club, pero que cuando se pone la roja es otro.

Sin embargo, ninguno de ellos dos es hoy lo que era.

Y luego, ¿quién sería el cuarto? Marcelino Nuñez, Víctor Méndez, Diego Valdés, o dos de ellos. También algunos piensan que podría sorprender con Delgado en una posición de volante externo.

Decisiones que tiene que tomar Berizzo, él es el responsable, a él se le alabará si consigue resultados y a él se le crucificará si se equivoca, a la luz de esos mismos resultados. Y lo triste es que hay muchos que prefieren lo segundo. Hay sed de pasar cuenta y no sé por qué…

Yo por mi parte, desde esta columna de opinión, sólo quiero destacar que es lindo hablar de fútbol, se mueven pasiones, ilusiones, ganas de vernos ganadores, porque la Selección nos representa.

Quizá si lo que impulsa la negatividad sea que la Selección refleje la mediocridad de nuestra actividad nacional, en nivel de la competencia, los desatinos dirigenciales, el comportamiento de los hinchas. A mí sólo me ilusiona ver un buen partido de fútbol, donde el DT y sus dirigidos jueguen como equipo y no como un montón de jugadores desparramados.

Y espero que post partido, podamos, de nuevo, hablar de fútbol.