Columna de Daniel Pérez Pavez: La Roja es el octavo pasajero y Berizzo rescató otro balón de oxígeno

Más allá de la entrega de Vidal, el debut de Catalán y la vuelta a medias de Alexis, el empate con Colombia no entregó avances profundos respecto al sistema de juego y variante tácticas de una selección que aún tiene como principal soporte a las individualidades. El DT nacional recordó que “en las eliminatorias a Qatar fuimos séptimos perdiendo la mitad de los partidos”, con cierto tono de resignación…

Por DANIEL PÉREZ PAVEZ / Foto: AGENCIAS

El rendimiento numérico de Chile reprueba hoy el ciclo de Eduardo Berizzo -cinco derrotas y 38,8%-, aunque el empate con Colombia y ciertos signos de mejoría en la cancha le dieron al entrenador un nuevo balón de oxígeno para “sobrevivir” en el banco hasta la fecha de octubre, cuando el equipo enfrente a Perú y Venezuela.

La caída con Uruguay y la igualdad ante los colombianos grafican las carencias y potencialidades de una Roja aún en proceso de ajuste a una idea colectiva que, sin embargo, no parece resuelta claramente. Más allá de algunos destellos que satisfacen las expectativas más populistas –la entrega de Arturo Vidal hasta lesionarse, la sumatoria de Alexis en condiciones deficientes y el debut de Matías Catalán-, el desempeño del martes sigue evidenciando las mismas fragilidades estructurales, con un sistema de juego de tenue definición y mínimos recursos estratégicos para modificar el modelo inicial.

En rigor, esta selección del Toto Berizzo depende demasiado de las individualidades y cuándo ellas accionan en niveles intermedios generan una sinergia que no logra sustentar lo que desde la pizarra propone el entrenador. Graficándolo musicalmente, la orquesta cuenta con algunos solistas estelares, pero aún no logra armonizar con la idea del director…

EL DISCURSO DEL MÉTODO BERIZZO

En medio del impacto mediático que significó sacar a Arturo Vidal en ambulancia del estadio –esta tarde se le realizó una sutura artroscópica de menisco externo de rodilla derecha-, la conferencia posterior de Berizzo entregó varias impresiones interesantes en un discurso florido y no siempre convincente.

Por ejemplo, una honestidad que a veces se filtra sin autocensura: “Hay que reconocer la realidad del plantel que tenemos… No quiero decir que somos menos que nuestro rival, sino que ellos tienen mucha jerarquía, con jugadores en grandes clubes de Europa. Nosotros basamos el juego en equiparar esa fuerza con un gran desgaste físico”, aseveró.

También se cuestionó a sí mismo: “¿Qué nos falta? Seguir insistiendo, con optimismo, con deseo de trabajar. Pienso que siempre nos puede ir mejor y nos va a ir bien. Ojalá que de aquí a un mes, ante Perú, hagamos una actuación similar y nos quedemos con los tres puntos”, expresó, acaso convencido de que el “optimismo y deseos de trabajar” bastan para crecer en lo que importa.

Sin embargo, aparte de enfatizar con tono de reproche que “entrenamos lunes, martes y miércoles, pero nadie lo sabe” –un problema de las comunicaciones de la ANFP-, luego concluyó con otra frase discutible: “En las eliminatorias a Qatar fuimos séptimos perdiendo la mitad de los partidos, entonces nada debe hacer pensar ser pesimistas. En una eliminatoria puedes perder partidos, pero no por eso perder fuerzas para seguir con vida”, proclamó el pupilo de Marcelo Bielsa, aferrado a una lógica insólita.

Al fin, con La Roja ahora instalada en la tabla como el octavo pasajero, el empate le dio un nuevo aire de supervivencia a Berizzo y al juego de una selección que no convence y se estanca entre las dudas…