Columna de Domingo Zamora: Colonia Dignidad (o la indignidad humana en Chile)

Reflexiones tras el anuncio del Presidente Gabriel Boric sobre el proceso de expropiación de una parte de Villa Baviera, con el respaldo del gobierno alemán, que contribuirá en la construcción de un centro de archivos y memoria histórica.

Por DOMINGO ZAMORA / Foto: ARCHIVO

Estuve allí el sábado 25 de mayo pasado, en el marco de los días del Patrimonio Nacional. Junto a más de 200 personas, tuve la oportunidad de recorrer lo que fue y en gran medida sigue siendo, un verdadero Estado alemán dentro del Estado de Chile. La hoy denominada Villa Baviera, aún conserva lugares como un hotel, un restaurante o una tienda de artesanía, como si allí no hubiese gobernado el terror, la indignidad y la barbarie humanas.

Cabe recordar que fue en el año 1961 cuando un grupo de ex agentes y funcionarios del régimen nazi llegó a nuestro país premunido de recursos, apoyo material e ideológico-políticos, a posesionarse de terrenos y fundar un inmensa ciudadela -17 mil hectáreas en la zona de Parral-, convirtiéndose en un territorio bajo control, cultura, modos de vida, leyes y normas propias.

Durante la dictadura civil, militar y empresarial, entre 1973 y 1990, este reducto alemán se convirtió en un centro de las prácticas más siniestras que es posible imaginarse, con la participación activa de los aparatos represivos de la DINA y la CNI, así como con la actitud obsecuente de los “cómplices pasivos”, denominados así por el mismísimo gran empresario financiero y que fuera también Presidente del país, Sebastian Piñera.

Colonia Dignidad no sólo se convirtió en un centro de detención o cárcel, sino que allí se practicaron torturas y vejámenes propios del período nazi alemán. Uno de los más horrorosos, aterradores o monstruosos ejercicios practicados, fue la quema de cadáveres de personas asesinadas, cuyas cenizas, posteriormente, fueron lanzadas al río Perquilauquén que atraviesa su territorio.

Paralelo al hecho de haberse convertido en un centro de detención y exterminio de personas, en Colonia Dignidad durante más de 50 años se practicaron métodos de esclavitud. Hoy, en 2024, aún sobreviven en Villa Baviera colonos que trabajaron en ese período de tiempo, sin pago de sueldos, sin previsión social, nómadas sin viviendas y, en muchos casos, sin educación.

Según datos proporcionados por organizaciones de ex presos políticos, asociaciones de derechos humanos, familiares de detenidos desaparecidos o colonos residentes, en ese lugar habrían desaparecido cerca de 150 mujeres, hombres y jóvenes.

Así, el Plan Nacional de Búsqueda, implementado por el actual gobierno, tendrá una difícil tarea para recopilar antecedentes e información que permitan ubicar fechas y circunstancias bajo las cuales se produjeron esas desapariciones, toda vez que no se podrá contar con la colaboración de los aún operantes colonos jerarcas custodios de la memoria de su antiguo jefe, Paul Schâfer.

Por otra parte, el anuncio sobre el decreto de expropiación de la ex Colonia Dignidad, hoy denominada Villa Baviera, hecho por el Presidente de la República Gabriel Boric, enfrenta un panorama muy engorroso y complicado en el ámbito jurídico. Se ha sabido que, el actual ministro de Justicia, Luis Cordero, ha oficiado al Ministerio de Vivienda la expropiación de sólo algunas obras o construcciones aún hoy en poder de los legatarios de la Villa: el hotel, el hospital, la “bodega de papas” o ex centro de torturas, la antigua casa de Paul Schâfer, el edificio de la administración, el restaurante o la entrada y portería de la villa.

Durante el pasado gobierno y mientras fungió como ministro de Justicia Hernán Larraín, amigo íntimo de Colonia Dignidad, poco –o mejor dicho nada- se avanzó en el propósito de revertir la historia de este centro de ignominia.

Hoy, serán los cambios en la composición y facultades al interior de la Comisión Mixta Chileno-Alemana que funciona hace años, la encargada de recepcionar y abordar las diversas demandas de las víctimas de Colonia Dignidad, ante la necesaria e impostergable tarea de convertirla en un sitio de memoria para Chile y su futuro digno.

En el idioma alemán existe un adjetivo calificativo que, aparte de ser difícil de pronunciar para los latino parlantes –españoles, portugueses, italianos, entre otros-, tiene una significación muy densa y negativa: schrecklich (nueve consonantes y dos vocales y todas se pronuncian). Su traducción es: horrible, insoportable, aterrador, espantoso, monstruoso… Eso fue Colonia Dignidad.

 

Domingo Zamora. Licenciado en Ciencias Jurídicas en la Universidad de Chile y magíster en Sociología y Derecho en la Universidad de Münster, Alemania.