Columna de Ele Eme: Colo Colo pasa fácil y Ñublense… a traer hartos souvenires

El sorteo de Copa Libertadores fue tan benévolo con los albos como implacable con los chillanejos. Como en el juego de la biroca, al que le toca le toca.

Por ELE EME / Foto: ARCHIVO PHOTOSPORT

Un aviso importante de nuestro Servicio de Utilidad Pública Futbolística. Hace unos meses advertí, desde esta incendiaria pero bienintencionada tribuna, que Ñublense, pese al campañón que hizo en la primera parte del campeonato de Primera A del 2022, finalmente no se ceñiría la corona. No es que me las dé de Nostradamus (ni siquiera de Yolanda Sultana), pero lo cierto es que le acerté medio a medio.

Claro, no soy muy bienvenido en Chillán, pero son gajes del oficio. Un oscuro anticolumnista recibiendo las llaves de las ciudades que visita no pega mucho, ¿verdad? Y ahora menos amistoso sería el recibimiento porque aquí voy de nuevo: no les traigo muy buenas noticias a los “diablos rojos” y a sus hinchas.

Hace unos días se realizó el sorteo de Copa Libertadores de América y el grupo en el que quedó Ñublense (el A) no augura nada bueno. Flamengo de Brasil, Racing de Argentina y Sociedad Deportiva Aucas de Ecuador son los otros equipos que integran esa colmena del torneo.

No veo posible pasar de ronda a la siguiente fase. Lo veo imposible. “Flamengo se lleva el primer cupo”, pensé cuando saltó la bolita del cuadro de Arturo Vidal. Después el azar colocó en ese sector de las llaves a… ¡Racing! Pudo haber salido Barcelona de Ecuador (en cuyo caso Aucas tendría que haberse desplazado hasta el siguiente grupo), Libertad de Paraguay y hasta Atlético Nacional de Colombia.

Enseguida se acomodó Aucas en este choclón. Daba lo mismo. El que le haga más goles entre los de Río y los de Avellaneda se lleva el primer lugar. Esa será su única gravitación acá.

“Pobre del que caiga acá”, reflexioné, manteniendo en mi mente al poderoso Mengao y a los dirigidos por Fernando Gago.

Entonces, cuando todos los ojos del continente miraban quién iba a ser el infortunado que iba a caer en este grupo, el primero y el único cerrado de antemano, el destino quiso que esa víctima de la tómbola fuera nuestro Ñublense.

“La longa mecánica” sufrió partidas importantes, como las de Alexander Aravena (U. Católica), Federico Mateos y Nicolás Guerra (U. de Chile) y Matías Moya (Colo Colo). Piezas clave del proceso que los llevó al concierto internacional por primera vez en su historia. Pero ni siquiera pasa por ahí el pesimismo con que miro su suerte en la Libertadores. Entiéndame: tendría que haberse reforzado con Casanova, Parot, Aued, el chico Altamirano de Huachipato, Solari, Verrati, Camavinga y Pirulete para… aspirar a sacarles puntos a los favoritos de su cajón clasificatorio.

El panorama es diametralmente opuesto para Colo Colo, el otro representante chileno que sigue en carrera (tanto Chile 3, Curicó, como Chile 4, Magallanes, quedaron tempranamente en el camino).

Los adiestrados por Gustavo Quinteros van a avanzar a la siguiente etapa caminando. Aunque el argentino-boliviano se queje las 24 horas por programaciones insensibles con el representativo nacional a nivel de clubes y/o porque no le traen los refuerzos que llora el Cacique hace años.

Le tocó con Boca Junios, el venezolano Monagas y el colombiano Deportivo Pereira. Acuérdese de mí: va a rematar puntero de su grupo en esta fase. Suelo ver a los xeneises por el cable y son el equipo del montón más popular del mundo. Los jugadores que componen su actual plantel son remolones, irregulares, poco convencidos y por ende poco convincentes. Sí, han ganado un par de copas a nivel nacional desde el papelón de Madrid, el 2018, cuando perdieron la final de esta misma Libertadores con su archirrival, River Plate.

Basta que los de Macul los aprieten un poquito para que den lo que en la región sería tomado como un batacazo, pero que para este servidor sería de una lógica inmaculada.

Este miércoles ambas escuadras inician su participación en la Copa. Vayan sacando cuentas alegres los blancos y hartas fotos los rojos cuando les toque recorrer América. No es que no les tenga fe, muchachos. Soy realista y eso es inoperable.