Columna de Ele Eme: ¿Cuándo nos enseñará “Autocrítica”, profe?

La increíble declaración de Gustavo Quinteros, tras la paliza sufrida por sus dirigidos en Rancagua, revela una preocupante desconexión con la realidad o bien un mal perder pernicioso desde el punto de vista pedagógico.

Por ELE EME / Foto: PHOTOSPORT

“Cometimos errores en los goles, pero tampoco fuimos superados futbolísticamente como para tanta diferencia”. La sentencia corresponde a Gustavo Quinteros, entrenador de Colo Colo, que acababa de ser vapuleado 5-1 por O’Higgins este domingo. Se la entregó, sin arrugarse, a los televidentes de TNT Sports Chile (ex CDF).

Esto equivale a que Katherine Martorell, subsecretaria de Prevención del Delito del gobierno de Sebastián Piñera, se sacara los pillos ante el alarmante panorama delictual que azota a la sociedad chilena diciendo que lo que ella “sembró” en su gestión se empezará a notar recién dentro de 15 años.

Quinteros no tiene necesidad de caer en estas “caradurezas”. Alguien, un asistente, un dirigente, un jugador, un anticolumnista por último, tiene que advertirle que sus palabras constituyen un insulto a la inteligencia del hincha colocolino. Ellos, como todo simpatizante y consumidor habitual de este deporte, ven mucho fútbol y suelen ser mucho más objetivos de lo que se piensa. Por de pronto, en esta pasada han mostrado más equilibrio y autocrítica que el principal estratega deportivo de su club.

Hagamos a un lado el estupor y la perplejidad por un momento y analicemos esos dichos.

¿Cómo puede explicarse ese marcador sin que medie una abismal brecha entre lo expuesto táctica, técnica, física y hasta anímicamente en la cancha entre el cuadro vencedor y el vencido?

Lo primero que uno piensa es en el factor suerte. No hubo tal cosa. Si bien los albos tuvieron un tiro en el palo en uno de sus ataques, la mayor desgracia les ocurrió a los locales, que lamentaron la temprana salida de uno de sus centrales titulares (Nicolás Alejandro Thaller), por una complicada lesión.

Segunda posibilidad: a Colo Colo lo saquearon. No ha lugar tampoco. Hasta yo diría que fue al revés, ya que cuando el partido se transformó en un festival de patadas los mayores damnificados fueron los muchachos de celeste, tanto por sufrir el rigor de las faltas como porque éstas no eran cobradas por el árbitro, Felipe González.

¿Y si había un Pelé debutando por O’Higgins? No dejaría de ser, pero nada de eso. Matías Belmar, de 20 años, hizo dos goles, pero su sola presencia, por más bien que haya jugado, no explica una caída tan estrepitosa del Cacique.

Lo único que le podría conceder a Quinteros es que los rancagüinos anduvieron impecables en la asignatura “Finiquito”, exhibiendo una contundencia difícil de encontrar, incluso en ligas fuera de nuestras fronteras. Pero eso tuvo como complemento perfecto la deplorable presentación de Colo Colo en el aspecto defensivo, que incluyó delanteros y volantes muy poco comprometidos con el quite, pérdida de marcas, extrema blandura en la presión y ese regalo de Navidad atrasado para los rivales, que consistió en llegar siempre tarde a todas las pelotas que surcaban el área del actual campeón.

El mismo mal ejemplo de Quinteros se reproduce a nivel de las categorías menores. Mientras el técnico argentino de la Sub 20, Javier Mascherano, puso de inmediato a disposición de la Asociación del Fútbol Argentino (AFA) su renuncia indeclinable, nuestro adiestrador, Patricio Ormazábal (ante el mismo deshonroso escenario de la eliminación de sus pupilos en primera fase y con el agravante de que en el grupo de Chile no estaban ni Argentina ni Colombia ni Brasil), se aferra a su puesto con muy poco decoro, soltando frases como “te mentiría si te dijera que no quiero seguir”.

Así nos va también…