Columna de Erasmo López Ávila: Estamos contigo, compañero Presidente

Ni perdón, ni olvido, ni impunidad mediante suicidio, a minutos de entrar a Punta Peuco.

Por ERASMO LÓPEZ ÁVILA / Foto: PRESIDENCIA

Hoy, los republicanos, las derechas y los seguidores o cómplices del ex militar suicida que asesinó a Víctor Jara no están pensando en la supuesta cuota de valentía que le atribuyen, por haber atentado letalmente contra su vida.

Hoy están “celebrando” que hasta en el último minuto de su vida puso por sobre la ley de los hombres y el estado de derecho su arrogancia personal y el desprecio por el prójimo, para no pagar ni siquiera con unas horas de prisión, su vil asesinato de Víctor Jara.

Dicho de otra manera, la reflexión final del ex uniformado y criminal de lesa humanidad fue: “Me he reído durante 50 años de la justicia y la humanidad. Ahora me mato, les quito su afán de castigo y mantengo mi impunidad hasta mi último respiro”.

Esa infame burla postrera es el origen de la natural indignación del Presidente Boric y de muchos ciudadanos que también pensamos como él.

Desde esta tribuna ocasional respaldo sus dichos a la salida del ex Congreso Nacional, donde se velaban los restos del presidente del Partido Comunista. «Guillermo Teillier murió como un hombre digno, orgulloso de la vida que había vivido y hoy día, que estamos próximos a conmemorar 50 años (del Golpe de Estado), hay otros que mueren de manera cobarde, para no enfrentar a la justicia».

Su enfática y certera frase está a sideral distancia de aquella tan manida cuando se trata de condenar a criminales de lesa humanidad, esa de “la justicia en la medida de lo posible”.

El director de la PDI debería ordenar un sumario (si no lo ha hecho aún) contra los responsables de la frustrada detención y posterior traslado a Punta Peuco del asesino de Víctor Jara, cometido con ensañamiento, barbarie y alevosía.

El ex militar se les burló en su cara. Les dijo que iba a buscar sus remedios. Los PDI lo dejaron solo y no reaccionaron hasta cuando retumbó el disparo suicida en una habitación cercana.

No creo que sea justo para la sana conciencia del compañero Presidente asumir una actitud “diplomática” o de “comprensión del contexto político”, para restringirse o autocensurarse ante un porfiado hecho del porte de un transatlántico.

El suicida fue un infame hasta su último segundo y su actitud no merece ni perdón ni olvido ni consideración.

Lo que los republicanos, las derechas y los seguidores o cómplices del militar suicida pregonan hoy a los cuatro vientos es lo siguiente: “Corte Suprema y chilenos todos, después de 50 años, pueden olvidarse de la justicia contra los crímenes de lesa humanidad”.

Y se aplauden entre ellos y hablan de la “valentía” del asesino que mató a un Víctor Jara inerte e indefenso.

Tras lo ocurrido luego del fallo definitivo de la Corte Suprema, dictado después de 50 años de la despreciable impunidad que gozaron asesinos y cómplices, habría que agregar otra frase al legítimo mensaje de “ni perdón ni olvido”.

De ahora en adelante: “Ni perdón ni olvido, ni eterna impunidad mediante suicidio, a minutos de entrar a Punta Peuco”.

ERASMO LÓPEZ ÁVILA

Periodista y mediador social y familiar. Egresó de la Escuela de Periodismo de la Universidad de Chile en 1971. En 1973 era reportero del diario El Siglo en La Moneda.