Columna de Gerardo Silva: El crucial momento de Magallanes y Nicolás Núñez no admite las dudas

Con 8 puntos de 36 posibles y sólo un 22,2% de rendimiento, el técnico de La Academia vive su momento más difícil en el club que lo vio elevarse con toda justicia al primer plano.

Por GERARDO SILVA / Foto: ARCHIVO PHOTOSPORT

Para algunos es difícil entender el mal momento del equipo de la “Bandita”, después de vivir hace muy poquito un momento de gloria, de éxito y buenos resultados. Hace pocos meses Nicolás Núñez y su equipo no sólo lograron el título de la Primera B del fútbol chileno, sino que también la Copa Chile, que lo catapultó directamente a jugar la fase previa de la Copa Libertadores y luego continuar su periplo por la Copa Sudamericana.

Además, debemos agregar a su palmarés la Supercopa, que le ganó al campeón vigente de la Primera División, Colo Colo.

Todo lo antes mencionado permitió que todos los ojos estuvieran puestos en el gran trabajo que estaba realizando Nicolás Núñez con los albicelestes, que por largos años deambularon en la medianía de la tabla de la Primera División B. Incluso, en alguna oportunidad, estuvo en la Tercera División, que es amateur.

El “Nico”, después de ser ayudante técnico de Fernando Vergara en el propio Magallanes, asume su primera experiencia como entrenador titular. Fue un debut brillante, y la verdad es que los números lo avalan absolutamente.

Se trata de un técnico joven, muy profesional, minucioso, trabajador y con un modelo de juego alegre, atractivo y elegante, priorizando la conservación del balón, el juego construido y el volumen ofensivo. Con jugadores de “buen pie” logró una mezcla perfecta de futbolistas jóvenes con mucho talento y otros que le otorgan la experiencia y el peso específico necesario.

Todo esto nos permitió observar el resurgimiento de un equipo histórico y querido de nuestro fútbol. Junto con aquello, la aparición de un joven entrenador nacional con carácter y una racha prolongada de buenos resultados. Su desempeño tuvo tanta notoriedad que algunos periodistas deportivos lo consideraron y postularon como una opción válida para dirigir los destinos de nuestra selección nacional.

Hasta ahí, todo era miel sobre hojuelas, pero todo cambió.

Según transcurren las fechas del torneo de la Primera División, el equipo sensación del momento empieza a tener serias dificultades para competir. El rendimiento ya no es el mismo, se retira del fútbol su principal figura -César Cortés-, y a esta importante baja se suman algunas lesiones. La dinámica e intensidad no es la misma, se empieza a sentir el rigor de la exigencia de la Primera División, sufre derrotas importantes con rivales directos que lo relegan al último lugar en la tabla de posiciones.

Una situación que, por cierto, preocupa a sus hinchas más acérrimos, que observan con preocupación el rápido regreso a la segunda categoría de nuestro fútbol. Y aquellos que no somos sus hinchas, pero que nos gusta el buen fútbol, apreciamos y aplaudimos la forma de practicarlo, nos dolimos del momento por el que está transitando Magallanes.

El fútbol de vez en cuando nos sorprende para bien o para mal. Los que fueron buenos hace un par de meses de la noche a la mañana de ninguna manera se convierten en malos, eso es imposible. Por lo tanto, debemos entender que acá hay un desgaste propio y natural del esfuerzo realizado, quizá no previsto. Ese puede ser el principal pecado y una de las razones del bajo rendimiento actual del equipo.

El técnico que realizó milagros, que atrajo la mirada de los entendidos, valorado y aplaudido, de la noche a la mañana tampoco deja de ser un buen estratega. Sin duda, son circunstancias de las que hay que sacar un montón de enseñanzas, y debe ser con prontitud. Que no cunda el pánico, aún queda torneo, y la fortaleza mental de directivos, cuerpo técnico y futbolistas se pondrá a prueba.

Sin duda, se viene una etapa difícil para los magallánicos, principalmente para Nicolás Núñez y sus dirigidos. Será, quizá, la prueba más grande que tendrán que afrontar, más unidos que nunca para mantener la categoría. Ese debe ser su principal objetivo.

Es probable que el estratega tenga que renunciar al buen trato de balón y al fútbol galano que acostumbra, para dar paso al pragmatismo en busca del resultado urgente y necesario.

En fin, el fútbol se juega de todas las formas y los planteamientos tácticos, que siempre tendrán estrecha relación con los futbolistas de que se dispone. El modelo de juego debe seguir evolucionando, sacando lecciones de cada una de las experiencias.

Ojalá, y por el bien del querido viejito Magallanes, logren mantener la categoría que tantos años les costó recuperar. Todos en el “Manojitos” deben ponerse el overol y trabajar con toda la actitud, humildad y pasión para quedarse en la primera categoría del fútbol chileno.

Y que el susto sea una anécdota. Desde el próximo partido, con Audax Italiano, intentará con todas las fuerzas la remontada. Ya habrá tiempo para recuperar el juego bonito.