Columna de Gerardo Silva: El fútbol chileno debe potenciar la liga local

Al elevar el nivel competitivo local podremos participar de torneos internacionales y ser protagonistas, mantendríamos el prestigio que nos dio la selección nacional, ganando dos Copa América de manera consecutiva.

Por GERARDO SILVA / Foto: ARCHIVO PHOTOSPORT

La primera división debe tener a lo menos tres descensos, esto obliga a los clubes a formar planteles competitivos, deben venir entrenadores extranjeros siempre y cuando hayan ganado algún torneo en primera división, con esta medida evitamos que técnicos de tercera categoría hagan su práctica en Chile.

En la primera división B debe existir el descenso directo al menos de dos equipos, bajar el cupo de cinco a tres futbolistas extranjeros, con esto tendremos un torneo más competitivo y atractivo para el público y de paso promovemos más jugadores canteranos, en nuestra segunda categoría del fútbol. No se deben aceptar técnicos extranjeros, con esto justificamos el Instituto Nacional del Fútbol (INAF) ofreciendo puestos de trabajo a los técnicos locales.

Con respecto a la segunda división, llegó el momento de su consolidación, mayor preocupación y aporte económico de la ANFP, reestructurar el modelo de competición volviendo a ser sub 25, con cuatro excepciones que sean nacionales, de esta manera los clubes serán cada vez más sustentables. El fútbol profesional debe crear dentro del fútbol joven una liga sub 21 altamente competitiva, con la finalidad de asegurar el patrimonio de los clubes y transmitir en vivo todos y cada uno de los encuentros para que todos veamos el progreso y proyección de jóvenes valores.

A su vez, ANFA debe reestructurar su reglamentación y sistemas de torneos en el futbol amateur, liberando de sus estatutos el no pago de remuneraciones a los futbolistas, ya que en la práctica el reglamento por años no se ha respetado. ¡Es la mentira más grande que se puede leer en un reglamento! Le resta seriedad, pero la aceptamos como si nada, esta gran mentira hay que desterrarla definitivamente y reemplazarla por otra medida legal que obedezca fielmente a la realidad.

La Tercera División A debe idear y acordar alguna forma de transmisión de sus partidos y mantener como máximo jugadores sub 23 y la Tercera División B, el quinto eslabón de nuestro fútbol, debiera tener un torneo regionalizado con la intención de masificar al máximo la práctica del fútbol, con jugadores no mayores de 20 años para que tengan un margen de poder escalar en las diferentes categorías.

La Asociación Nacional de Fútbol Aficionado, ANFA, debe realizar competiciones nacionales en todas las categorías del fútbol jóven todos los años, para mantener la continuidad de sus futbolistas y masificar la actividad competitiva. Además, es perentorio profesionalizar a los técnicos del fútbol amateur, calificándolos para el ejercicio de la profesión. La ANFA necesita formar a sus propios entrenadores, como socio del INAF debe exigir un plan de desarrollo para este sector. Por ahora y después de 25 años de funcionamiento, se ha demostrado que no tenemos técnicos para el fútbol amateur, es cuestión de revisar las planillas de los diferentes torneos regionales y nacionales para darnos cuenta que las representaciones comunales en su gran mayoría son dirigidos por gente de buena voluntad, con escaso conocimiento y sin un respaldo certificado.

También se debe crear un organismo en la Federación de Fútbol de Chile que se preocupe de fiscalizar que las escuelas de fútbol del país cuenten con profesionales capacitados y con programas de trabajo fundamentados con metodologías adecuadas, éste es quizá el principal eslabón de nuestro fútbol, el cual tenemos absolutamente abandonado y a la deriva.

Todas estas observaciones las realizo con una mirada propositiva de acuerdo a mi experiencia en cada uno de los escenarios referidos, con la absoluta convicción de que tenemos la materia prima y las herramientas necesarias para volver a ser protagonistas a nivel internacional.