Columna de Gerardo Silva: El León de Atacama es de Primera

Con una sólida presentación en el estadio Zorros del Desierto en las alturas de Calama, Deportes Copiapó alcanzó el ascenso a la primera categoría del fútbol chileno. Una historia que vale la pena conocer.

Por GERARDO SILVA / Foto: ATON

En 1999, el recién creado club de Deportes Copiapó tomaba la posta del descendido al fútbol amateur: el querido y recordado Regional Atacama.

Lo cierto es que el “R con A” terminó su periplo por el fútbol profesional con grandes problemas económicos y emocionalmente desgastado. Justo ahí, cuando parecía que ya nunca más la ciudad de Copiapó volvería a tener fútbol profesional, un visionario y valiente directivo y empresario inició una nueva historia deportiva para la siempre emergente ciudad nortina.

Don Ítalo González, junto a un grupo de directivos jóvenes, creó la primera sociedad anónima en el fútbol chileno. Con mucho esfuerzo, sacrificio y un buen desembolso económico, logró que Deportes Copiapó participara en la tercera división del fútbol chileno, en el amateurismo.

El fútbol aún no contemplaba equipos del norte del país en esta categoría, razón por la cual, el club tuvo que garantizar recursos económicos para el desplazamiento de sus rivales cada vez que visitaban el Luis Valenzuela Hermosilla, requisito sine qua non para aceptar su participación.

En estas condiciones no le fue fácil competir. Y no era la única dificultad que el equipo directivo de Ítalo González tenía que sortear: había que convivir con la indiferencia de los hinchas del Regional Atacama, que no aceptaban que otro equipo con un nombre distinto les arrebatara la representación. Así y todo, el novel equipo intentó no sólo ascender de categoría, sino también con humildad y trabajo ganarse el cariño de la gente.

En 2002, luego de un extenuante torneo, el cuadro nortino logró llegar empatado en la liguilla final con Malleco Unido, con el que debió jugar un partido de definición en campo neutral. El encuentro se disputó en el Municipal de Puente Alto, y el León de Atacama lo ganó por 7 goles a 1. Tremendo triunfo que le permitió el ascenso a la primera división B del fútbol chileno.

Una vez más, la ciudad de Copiapó pudo tener fútbol profesional. Luego, pasaron 10 años en los que el equipo de Ítalo González, Arnoldo Grog, Carlos Aguirre y el propio actual presidente Luis Galdames, entre otros, lucharon no sólo para conseguir el ascenso a primera división, sino que también con el fantasma siempre presente del querido y recordado Regional Atacama.

No fue fácil identificarse con la ciudad. Fueron tiempos difíciles y de una lucha constante. Hubo campañas buenas, regulares, malas y muy malas. Esta última fue en 2011, cuando la institución sufrió un severo revés y tuvo que volver al fútbol amateur. Sin embargo, la ANFP consideró conveniente fundar la segunda división profesional, para precisamente cuidar el patrimonio de los clubes. La actual segunda división profesional se creó para la temporada 2012. Deportes Copiapó, un grupo de equipos invitados más seis equipos filiales del fútbol profesional le dieron vida a esta categoría. Y la institución nortina, después de batallar durante toda la temporada, logró una vez más el ascenso a la primera B ganando la final de ida en Linares por 2 goles a 1, y en la final de vuelta por idéntico marcador, al equipo representativo de la Región del Maule.

De ahí en adelante, una vez más debió seguir luchando para alcanzar la primera división del fútbol chileno. Pasaron otros 10 años de campañas malas, buenas y muy buenas. En esta última el equipo de Héctor Almandoz logró finalmente el ascenso a la serie de honor del fútbol chileno, empatando sin goles en el partido de ida en el Luis Valenzuela Hermosilla y sorprendiendo a todo el país, venciendo a Cobreloa en el Zorros del Desierto, nada más y nada menos que por 5 goles a 0. Un resultado categórico, macizo, contundente, que le brindó al cuadro atacameño el reconocimiento de todo el medio futbolístico nacional.

A 23 años de haber sido fundada la institución, y a 26 años de que la ciudad de Copiapó dejó de jugar en primera división, vuelven a rugir los Leones de Atacama. De manera personal, habiendo vivido momentos difíciles, pero también de gloria, humildemente soy parte de su historia más temprana junto a dos generaciones de buenos futbolistas. Ahora Héctor Almandoz es el protagonista principal y parte de la historia más reciente de la institución, también con un grupo excepcional de futbolistas.

Mis últimas palabras sean para reconocer la valentía del legendario Ítalo González, para iniciar la travesía desde las mismas cenizas, el acompañamiento irrestricto de un gran dirigente que ya no se encuentra con nosotros, el señor Arnoldo Grog, (abrazos al cielo para él), el reconocimiento también para Felipe Muñoz, protagonista del ascenso del 2012, para todos aquellos directivos, cuerpos técnicos y futbolistas que sostuvieron al equipo en los momentos más difíciles. Vaya también mi reconocimiento, de manera muy especial, para quien ha sido el ícono a la perseverancia y convicción: don Luis Galdames, actual presidente, el arquitecto del actual momento de esta linda institución. Cada uno de estos líderes siempre se hizo acompañar por dirigentes esforzados; para todos ellos también se extienda mi reconocimiento.

Para concluir esta columna distinta y llena de sentimientos, quiero abrazar al gran Sergio Fernández, «el Mandy», utilero de la institución; al León Macaya; a Rafael Bascuñán, lo más parecido a Sancho Panza que he podido conocer; a un gran compañero y técnico de la institución, Rubén Sánchez; al gran Wilson Piñones, que de mascota el 2002 pasó a ser capitán del equipo el 2012 y referente y capitán en este ascenso 2022, con una vida entera dedicada al club, igual que su padre, quien fue el primer técnico de la institución y que lamentablemente ya no está con nosotros. Dicho esto, me pongo de pie y aplaudo al hincha incondicional del León de Atacama.