Columna de Gerardo Silva: Se necesita un cambio profundo en la Tercera División

En los momentos en que se inicia un nuevo año para la principal serie del fútbol amateur, urge una revisión de sus estatutos para permitir un avance en la profesionalización de sus jóvenes futbolistas.

Por GERARDO SILVA / Foto: ARCHIVO

La Tercera División vuelve para celebrar su temporada número 42. Recordemos que esta división se fundó en el año 1981, división ha tenido un prestigio enorme, muchos de los actuales equipos del fútbol profesional pasaron por esta competición.

En los años 80 y 90 los equipos que participaban, sin lugar a dudas, tenían el nivel de una primera división B del fútbol actual, esto lo digo con mucha responsabilidad, porque fui testigo de aquello. Clubes como Ñublense de Chillán, Curicó Unido, Arturo Fernández Vial, Universidad de Concepción, Iberia de los Ángeles, Magallanes, Deportes Copiapó, Unión La Calera, San Luis de Quillota, y muchos otros, prestigiaron este torneo.

Se viene la temporada 2023 y deseo hacer una reflexión al respecto de nuestra querida Tercera División del Fútbol amateur chileno. Es una competición que conozco muy bien desde sus inicios, para mi desarrollo personal y profesional ha significado mucho, soy un agradecido. La ANFA y su división de honor se ha transformado en un gran trampolín para que jugadores y técnicos den el salto cualitativo al fútbol profesional.

Lamentablemente, el crecimiento de esta categoría se ha visto frenada por los estatutos del organismo. La Federación de Fútbol de Chile no permite remuneración al futbolista aficionado, sin embargo, es de conocimiento público que los cuerpos técnicos y futbolistas ¡sí reciben incentivos económicos! Es imposible impedir este ejercicio.

El directorio de la Tercera División, para poder cumplir con sus reglamentos y estatutos, ha implementado un documento donde el futbolista declara y respalda bajo su firma, no recibir remuneraciones por jugar al fútbol en la categoría, un ejercicio anti valórico -porque no se cumple-, en un intento desesperado por legitimar y hacer prevalecer el espíritu del fútbol amateur.

Sin lugar a dudas, el fútbol es pasión de multitudes y el resultado siempre será merecedor de un premio, por esta razón creo que no podemos pretender tapar el sol con un dedo. Hasta en el barrio se le ofrece un incentivo económico al futbolista.

Por esta razón, creo que sería prudente hacer un estudio al respecto y entender que los tiempos han cambiado. Es cierto que hace algunas décadas el futbolista jugaba por amor a la camiseta y por amor al fútbol, pero en el siglo XXI todo tiene un precio, no podemos obviar algo tan evidente.

Quizá, y lo menciono desde el más profundo sentido común, la Asociación Nacional de Fútbol Amateur podría intentar algunos cambios estatutarios que les permita a los clubes de la división de honor del fútbol amateur, vale decir la Tercera División del fútbol chileno, contratar a sus futbolistas al menos por media jornada, part time. Con esta medida asegurar salud y prevención para el deportista.

Una medida como ésta no me cabe dudas sería muy bienvenida por los clubes conducidos por dirigentes serios y responsables, y para los futbolistas sería una gran noticia, definitivamente acabaría con los vicios y malas prácticas de la actualidad. Como, por ejemplo, no cumplir con los contratos de palabra celebrados entre dirigentes y futbolistas, situación en que el jugador es abusado sistemáticamente en sus legítimos derechos, porque «las palabras se las lleva el viento».

Esta norme no sólo ofrecería garantías a ambas partes, además permitiría favorecer la práctica del deporte, ayudando a un montón de jóvenes para que puedan continuar sus estudios. Se podría, así, reemplazar esa firma poco ética respaldando una mentira. Por otra parte, respaldaría una matrícula escolar obligatoria, para culminar estudios de enseñanza media o incorporarse a la enseñanza superior.

Qué lindo sería, no sólo se estaría culminando con éxito la etapa formativa del futbolista, sino que también ayudarlos a prepararse para la diversidad en el campo laboral. No olvidemos que los jugadores de la Tercera División “jubilan” a los 23 años, así sedignificaría y fortalecería la categoría, ofreciendo, de paso, un mejor espectáculo deportivo.

La Tercera División sería una verdadera antesala semiprofesional para que los clubes, y futbolistas que alcancen el profesionalismo se encuentren mejor preparados para la exigencia.

Para cumplir con esto se necesita una revisión y modificación a los estatutos del fútbol amateur y, por sobre todas las cosas, muchísima voluntad y un compromiso consciente de todos los estamentos del fútbol.