Columna de José Antonio Lizana: A Rodrigo Quintanilla le faltaron el respeto

No se puede explicar cómo un comité, asociación o federación se puede desprender de un hombre que le entregó tanto a su disciplina a través de un enunciado que se refiere a “las decisiones de la nueva directiva” y “reestructuración del área en que usted trabaja”.

Por JOSÉ ANTONIO LIZANA / Foto: ARCHIVO

¿Cuántas veces usted ha sido despedido de su trabajo por “necesidades de la empresa”? Ésta es una figura legal muy utilizada en los centros laborales, pero ¿en qué reglamento o acta están especificadas las necesidades de cada empresa? ¿Quién las conoce? ¿El empleador no tendría que demostrarle al trabajador despedido cuáles son las necesidades de su empresa?

El head coach de las selecciones de hockey patín de Chile, Rodrigo Quintanilla, fue desafectado por ADO de su cargo por dicha causa, el 29 de agosto pasado, a través de una carta firmada por Miguel Ángel Mujica. Y aunque ningún trabajador es imprescindible, no se puede explicar cómo un comité, asociación o federación se puede desprender de un hombre que le entregó tanto a su disciplina a través de un enunciado que se refiere a “las decisiones de la nueva directiva” y “reestructuración del área en que usted trabaja”.

Quizá el gran pecado del ex técnico de la renombrada camada de excepcionales jugadoras a las que se les conoce como las “Marcianitas”, que alcanzó el título en el Mundial de Chile en 2006 y el tercer lugar en el Mundial de Francia 2014, fue ir siempre de frente y defender lo que sus convicciones le decían. Esto muchas veces le trajo problemas y le hizo calzar varios rótulos.

Recordará usted que Quintanilla en algún momento tuvo que lidiar con un diputado que no tenía idea donde las jugadoras nacionales habían obtenido el cetro planetario. Asimismo, el entrenador tuvo luchas titánicas para conseguir un recinto techado para que sus jugadoras no se enfermaran de neumonía en los inviernos y para que su disciplina fuera invitada a los Juegos Panamericanos de Santiago 2023.

Decisiones de esta índole sólo dejan de manifiesto la profunda crisis en las que está sumida la dirigencia del deporte en Chile.

La nueva directiva de la Federación, encabezada por Marcelo Urrutia desde fines de mayo, solicitó formalmente la salida de Quintanilla. Además, el diario As Chile informó que semanas antes, en una reunión de clubes, el tesorero Sergio García reconoció la intención de comenzar un proceso desde cero.

Hace quince años levanté la alfombra con mi libro «Ceacheí. Palabra de campeón”, y pude ver todas las impurezas de la estructura.

En este libro, de 2008, está el testimonio de Rodrigo Quintanilla, que graficaba la ineptitud y poca diligencia de las autoridades de la época: “¿Cuáles recursos? Hasta hoy que te contesto, no ha habido ninguna diferencia en el apoyo del Gobierno hacia la preparación de las selecciones chilenas de hockey. Es más, el ex subsecretario Ricardo Vorpahl, que reemplazó a la señora Catalina Depassier, se hizo el desentendido con respecto a poder techar la pista de entrenamiento, puesto que, en el invierno, con las lluvias, no podemos entrenar. ¿Crees que eso es apoyo para retener el título? ¿Cómo un equipo campeón mundial no puede recibir el apoyo que se merece?”.

Señores dirigentes, Rodrigo Quintanilla debe volver a la brevedad a ocupar un cargo en su Federación, porque levantó al hockey patín y porque lo puso en lo más alto. Y también porque merece respeto como trabajador.

La carta que le enviaron a Quintanilla: