Columna de José Miguel Ortiz: La implacable verdad policial

La verdad y la memoria son fundamentales para cualquier país que quiera progresar y no repetir los graves errores y horrores del pasado reciente, por ende, el libro del ex detective Nelson Jofré es otro importante grano de arena en la construcción de nuestra historia reciente.

Por JOSÉ MIGUEL ORTIZ / Foto: GENTILEZA

Conocí a Nelson Jofré en diciembre de 2014, a raíz de un encuentro de encargados regionales de Seguridad Pública. Me llamó rápidamente la atención, ya que era el único ex policía en dicha reunión de la Subsecretaría de Prevención del Delito. A la hora del café ya pudimos conversar, y se podría decir que nos caímos bien ipso facto, nos hicimos rápidamente amigos.

Me confesó lo que significó en su carrera profesional dedicarse a investigar causas emblemáticas de derechos humanos. Un ex director nacional de la PDI, su institución, le dijo: “Pero Nelson para qué te metes en estas cosas tan complejas”, “mejor vente a trabajar conmigo, más tranquilo”.

Recuerdo que, con indisimulado orgullo, me comentó la carta de agradecimiento que le envío Carmen Frei Ruiz Tagle por el gran aporte que entregó en la larga investigación por la muerte del ex Presidente, después de una operación no tan compleja en la Clínica Santa María de Santiago.

Incluso en el libro de Carmen Frei -“Magnicidio”-, le dedica hermosas palabras de agradecimiento.

Pero la verdad es que Nelson Jofré, después de esa conversación con el alto jefe policial, sintió con más fuerza el deber de aportar, desde su expertise, a esclarecer casos como la muerte del ex Presidente Eduardo Frei Montalva.

Tuvo que tomar cursos especiales de química para poder descifrar las malévolas intervenciones del tristemente celebre químico de la DINA, Eugenio Berríos, quien sabía demasiado y falleció en extrañas circunstancias en Uruguay.

Y hace pocos días, una amiga en común me envió el afiche digital del lanzamiento del libro de mi amigo: “La implacable verdad policial”, la apasionante investigación del detective que descubrió al grupo más secreto y letal de la DINA, de editorial Catalonia.

La presentación la hará nada menos que la Premio Nacional de Periodismo, Mónica González.

La portada del libro de Nelson Jofré.

Sin caer en lugares comunes, creo que la acción y desenvolvimiento de la PDI, en el balance final, ha sido un tremendo aporte para el país. Ha colaborado muy profesionalmente con el Poder Judicial y es clave para que los chilenos conozcamos de qué forma la policía secreta de Pinochet se encargó de eliminar, exterminar o dejar en muy mal estado (Bernardo Leighton y su esposa Anita Fresno en Roma) a quienes fueron considerados enemigos importantes de la feroz dictadura chilena.

No es menor asesinar a Orlando Letelier en la capital del mismísimo Estados Unidos y al ex general Carlos Prats y su esposa en pleno centro de Buenos Aires, entre otros emblemáticos hechos que mostraron la cara más cruel de la represión.

Sin ir más lejos, recién se supo de la detención en Florida, Estados Unidos, de quien mató a Víctor Jara. Tuvieron que pasar, nada más y nada menos que 50 largos años.

La PDI ha sido la guarda pretoriana y bastión de nuestra alicaída democracia, por cierto, con el bajo perfil y discreción que caracteriza a los funcionarios de esta institución.

A estas alturas, hombres como Nelson Jofré y muchos otros merecen la condecoración ciudadana.

La verdad y la memoria son fundamentales para cualquier país que quiera progresar y no repetir los graves errores y horrores del pasado reciente. Por ende, el libro mencionado es otro importante grano de arena en la construcción de nuestra historia reciente. Una que demostró las luces y sombras, los aciertos y horrores que puede cometer cualquier persona con una pequeña o gran cuota de poder.