Columna de Juanita Rojas: Un nuevo elenco para el segundo año de gobierno

Considerando la historia política de los últimos mandatos, es un hecho que habrá cambio en ministerios y subsecretarías y un nuevo elenco asumirá esta segunda etapa de la gestión de Gabriel Boric.

Por JUANITA ROJAS / Foto: PRESIDENCIA

Nerviosismo es la palabra que se ajusta mejor al estado de ánimo de ministros, subsecretarios y otras autoridades de gobierno de primer y segundo nivel en los últimos días. Los rumores difundidos a través de cierta prensa –basados en trascendidos provenientes de fuentes interesadas– han permitido instalar como una verdad indiscutible que un cambio de gabinete sería inevitable e impostergable. El clima, incluso, ha contagiado a los propios incumbentes, al punto que lo único cierto es que todos los funcionarios que ocupan altos cargos de gobierno se sienten, por lo menos, inseguras e inseguros.

En este estado de cosas, es relevante distinguir cuánto de verdad hay en el comentado cambio de gabinete o, mejor dicho, si es inevitable, por qué y en qué fecha debería producirse.

Dejando de lado las críticas opositoras que, como es habitual en todos los gobiernos, solicitan constantemente el cargo de tal o cual jefe de ministerio, lo cierto es que acoplar a las dos coaliciones que respaldan al actual mandatario está resultando mucho más complejo que lo que se creyó en septiembre del año pasado, cuando se incorporó a potentes figuras del PS y el PPD a la conducción de las principales carteras gubernamentales. Y es claro que el número de cargos que ocupa cada colectividad ha sido y es un tema, pero no parece ser el principal problema.

En un año que se presenta complejo, en la medida que el oficialismo requiere aprobar en el Congreso las principales reformas comprometidas por el actual gobierno -Tributaria, Pensiones, 40 horas, Salud-, prioridades de esa envergadura demandan coaliciones unidas y con un mínimo acuerdo respecto a los propósitos, a los mecanismos y a la profundidad de los cambios que se necesitan.

Es esa claridad la que no se observa a simple vista y a cada paso surgen los “matices” que demuestran que las dos coaliciones de gobierno tienen un largo camino antes de ser una alianza. Más aún, cabe la duda en cuanto al real compromiso de ciertos actores con las reformas y la sensación es que están enfocados en disputar cargos y espacios de poder, ojalá donde puedan manejar presupuestos y decidir sobre contrataciones.

Las diferencias aludidas quedaron explícitas en el resultado de las negociaciones para confeccionar una sola lista de candidatos a consejeros, en el marco del nuevo proceso de redacción de una nueva Constitución.

Las peticiones del Primer Mandatario cayeron en terreno estéril y partidos de la vieja Concertación, como el PPD y el PR, optaron por formar lista aparte con la DC, colectividad esta última que no es parte de la alianza gobernante. Figuras de esos mismos partidos son los que en meses pasados aludían a la necesidad de un pronto cambio de gabinete, con subsecretarías incluidas.

A las discrepancias entre los partidos y la demanda por mayor equilibrio en la repartición de cargos, hay que sumar las debilidades de algunos de los equipos actualmente a cargo del gobierno que por juventud, inexperiencia o soberbia, no logran adaptarse a las exigencias de la función pública y sus normas. Deben entender, después de un año, que las jerarquías, las funciones y competencias de cada cual no son optativas ni dependen del grado de amistad que se tenga con el jefe de turno.

Los dos meses venideros serán de campaña electoral y, quiéranlo o no, las dos listas oficialistas deberán competir entre sí, dejando un espacio para que la derecha gane terreno e instale nuevamente sus ideas. A lo anterior debe sumarse lo que será prioritario para el Gobierno, esto es, la reconstrucción de gran cantidad de localidades arrasadas por los incendios. El desafío actual, entonces, no es cambiar caras o militancias, sino la reconstrucción, la elección de consejeros para asegurar el Estado Social de Derechos y acordar una agenda compartida en forma y fondo.

Considerando la historia política de los últimos mandatos, es un hecho que habrá cambio en ministerios y subsecretarías y un nuevo elenco asumirá esta segunda etapa del gobierno de Boric.

Esta semana, el 11 de marzo, en mayo o quizá en junio, el punto es que previamente al cambio de elenco es fundamental definir primero cuáles son aquellos aspectos que forman parte de la esencia de la propuesta que el actual gobierno tiene para el país, cuál es el camino para concretarla y quiénes son los que decididamente la apoyan. Y si alguien afirma que esos puntos están claros, la pregunta es por qué no han sido capaces de explicarla y convencer a toda la ciudadanía.