Columna de Lautaro Guerrero: De manera subliminal, un matutino le dijo a Boric que está hablando cabezas de pescado

Para graficar en la portada la noticia del Plan de Seguridad propuesto por el ejecutivo, Las Ultimas Noticias escogió una foto con cientos de salmones muertos. ¿Creen ustedes, muchachos, que fue pura casualidad, cuando el robo de autos, de madera y otros son mucho más grandes y, por lo mismo, más golpeadores y trascendentes?

Por LAUTARO GUERRERO / Foto: PRESIDENCIA

Como no creo en las casualidades, y mucho menos en este país de vivarachos y marulleros, nadie me saca del mate que la portada de un matutino de este miércoles 21 de diciembre, no tiene nada de azarosa. Creo, por el contrario, que esconde un claro mensaje subliminal destinado a permearles el coco a sus lectores, o a aquellos que se informan viendo las portadas de los diarios mientras esperan la micro.

¿Qué se entiende, a todo esto, por “mensaje subliminal”?

Los estudiosos cabezones, que han abordado el fenómeno, lo definen como un tipo de comunicación que escapa de los márgenes habituales de la percepción. En palabras simples, para no ser percibidos en forma consciente, sino que de manera automática y, por lo tanto, desprevenida. Para más señas, son mensaje ocultos o secretos que, se supone, son percibidos por el inconsciente, pero que están disimulados dentro de un contenido aparentemente inofensivo.

Dicho en buen chileno, y sin que ni siquiera te des cuenta, te están metiendo un gol de media cancha, introduciéndote en el mate la idea que ellos quieren que absorbas, como un gil cualquiera.

No es casualidad, a mi juicio, que, para informar acerca del Plan de Política Nacional contra el Crimen Organizado, lanzado el día anterior por el gobierno del Presidente Gabriel Boric, el diario haya elegido una foto de un contenedor con cientos de salmones fallecidos y listos para la cacerola. Para no ser tan evidente, la portada del matutito agrega una huincha en la que se lee: “Biobío y Los Lagos: robo de salmones”.

Como de todos los choreos que se producen en este país día a día, hora a hora y minuto a minuto, el robo de salmones es lo menos que destaca y, por lo mismo, lo menos que a la gallada le interesa o la preocupa, ¿es una simple casualidad que se haya elegido dicha específica foto para graficar la noticia? ¿Por qué no un auto o una ruma de madera? ¡No, viejo…! Lo que en el fondo te quiere decir el pasquín es que, una vez más, Boric y su gobierno están hablando y proponiendo puras cabezas de pescado, y que su mentado plan en contra de los delincuentes de todas las calañas y raleas vale callampa.

Más allá de que dicha aseveración tenga una enorme cuota de verdad, porque estamos curcunchos de delitos de cuello y corbata sin sanción, o con sanciones para la risa, lo que el diario quiere es seguir zahiriendo, atacando y humillando a un gobierno que, por pretender hacer los cambios que el país en forma urgente necesita, es combatido de forma tan irracional como feroz por la derecha de este país y sus satélites.

Convengamos que, más allá de sus buenas intenciones, este gobierno de Boric no termina de dar el ancho. Que ha dado palos de ciego sin ningún minino cerca. Que ha metido más de una vez la pata hasta la rodilla. Sin embargo, y más allá de todo eso, que por cierto también es discutible y digno de análisis, hasta ahora nadie ha metido las manos, que se sepa, lo que como sea bastaría, en un país decente, para ponerlo por encima de una presidencia marcada por un ladrón de banco y además amoral, como la de Sebastián Piñera.

Pero, está visto, en este país de juguete y envilecido, los parámetros éticos y morales son los que menos interesan.

Desde que derrotó al nazi Kast, en una segunda vuelta con cero incertidumbre desde los primeros cómputos, la derecha y los poderosos de este país, atrincherados en el Congreso y en el Poder Judicial, se propusieron hacerle la vida imposible a un Gabriel Boric que se proponía terminar con las componendas y arreglines del duopolio que, durante treinta años, gobernó a su antojo el país, mostrando números que lo pasaban muy bien mientras la gente lo pasaba muy mal.

Que anunciara reformas siempre sensibles para los “palo grueso”, para los que han vivido teniendo la sartén por el mango, fue tan inconcebible como inaceptable. ¿Por qué pretender cambiar el sistema educacional y el de salud si ambos funcionan tan bien? ¿Por qué llevar a cabo una reforma tributaria que “expropie” a los súper ricos que han hecho su fortuna con el sudor de su frente y “dando” trabajo al perraje?

Cuando quiso cambiar la Constitución del dictador patán, ladrón e iletrado, fue el acabose. La derecha puso toda su maquinaria y todos sus recursos, que no son pocos, para hacer fracasar el Apruebo a cómo diera lugar, arrastrando a millones de pelafustanes ignorantones que se tragaron cada una de las muchas mentiras que les contaron.

Pero, a partir del triunfo del Rechazo, la derecha se subió por el chorro, haciendo realidad las palabras de Radomiro Tomic, líder de una DC pasada mucho más decente, que siempre sostuvo que “cuando se gana con la derecha, es la derecha la que gana”.

A Gabriel Boric, claramente, una mayoría circunstancial le está negando la sal y el agua. No sólo derriban los dos candidatos del Ejecutivo a la Fiscalía Nacional, sino que se frotan las manos, cebados y arrogantes, para hacer lo mismo con cualquier idea o iniciativa legal que deba pasar por ese antro de ineptos y sinvergüenzas denominado Congreso Nacional.

Así es que no me vengan, muchachos, con que esa portada de LUN es inocua e inocente. Desde que Ariel Dorfman y Armand Mattelart, en la década de los 60 del siglo pasado, escribieron su “Cómo leer al Pato Donald”, nos acostumbramos a ver no sólo debajo del agua, sino que incluso del alquitrán (sigue…)

Y con mayor razón en este país, en el que la derecha política y económica, por lo ignorante, sinvergüenza, retrógrada y cavernaria, no resiste comparación alguna con los derechistas de otras latitudes, como Europa, por ejemplo.