Columna de Lautaro Guerrero: Un pinganilla califica como “héroes” a criminales de la dictadura y no pasa nada

Un bufón de cuarta categoría, llamado Claudio Reyes, propuso a un asesino sicópata, como Alvaro Corbalán, para arreglar los problemas de Chile. No sólo eso: agregó que los presos de Punta Peuco eran verdaderos héroes y mártires. Eso no es sólo negacionismo. Es incitación al odio, y en cualquier país serio estaría sometido a proceso.

Por LAUTARO GUERRERO / Foto: ARCHIVO

Sostengo que Chile es un país muy poco serio, de juguete casi, y no han sido pocos los que se han sentido ofendidos. Hasta de “antipatriota” me han calificado, como si querer a la patria significara que tienes que transformarte de plano, e inmediatamente, en un gil sin opinión y/o en un alcahuete.

Tiene que ser muy poco serio y de juguete este país para que un pinganilla que se las de actor, cómico, y dicen que hasta de cantante, califique de “héroe” a un asesino sicópata, como Alvaro Corbalán, y siga tan campante, sin que le salga ni por curado.

¿Se imaginan ustedes un alemán pelafustán, como este actorcillo de cuarta categoría llamado Claudio Reyes, calificando en su país como “héroe” a un Herman Goering, Reinhard Heydrich o Adolf Eichmann? ¡Nica, pues viejo! O lo meten al siquiátrico o le inician un juicio por negacionista e incitador al odio.

Y es que Alemania, destruida a causa de la vesania de un sicópata, no sólo quedó en ruinas materialmente hablando, después de la frisca que le dieron los aliados tanto en el frente occidental como oriental, sino también éticamente, puesto que en toda la historia de la humanidad jamás se había conocido un régimen tan totalitario, desalmado y cruel. Para decirlo pronto, ya fuera que los ciudadanos alemanes ignoraran la barbarie de sus tropas, o se hicieran los giles, la devastadora y aterradora verdad que se conoció de los campos de concentración nazis, no pudo ser calificada de otra forma sino que como un “holocausto”.

Un holocausto que costó la vida de 70 millones de seres humanos, entre ellos seis millones de judíos, entre hombres, ancianos, mujeres y niños.

Derrotados, humillados y avergonzados, los alemanes tuvieron que guardarse sus aires de grandeza, aquello del “Reich” que duraría mil años y, sobre todo, la pelotudez de una raza superior, como la aria, frente a la cual todos los ciudadanos del mundo tendrían que doblegarse y agachar el moño.

Salvados por los gringos a través del “Plan Marshall”, los alemanes de todos modos la vieron negra terminada la guerra. Con el país en el suelo, el desprecio universal, y sobre todo el hambre, Alemania hizo su mea culpa y se propuso un “nunca más” respecto de falsos mesías e ideologías criminales. Y ese “nunca más” lo han cumplido al pie de la letra, desarrollando toda una legislación que los pone a salvo de la eventual aparición de otro demente. Dicho con toda claridad: hay más nazis en Gringolandia que en el territorio alemán, entre otras cosas porque adherir a esa doctrina, y vociferarlo, significa ir a juicio y hasta pegarse un canazo.

Así de formales y serios son los germanos.

Pero acá no. Chile vivió el período más oscuro, ominoso y depravado de la historia con esa dictadura cívico-militar que nos atormentó y aplastó durante 17 años y, sin embargo, todavía hay malditos infelices, como este rasca llamado Claudio Reyes, que se muestran nostálgicos de la barbarie. No sólo eso: la echan de menos, y se encargan de vociferarlo impunemente frente a cualquier circunstancia, venga o no venga al caso.

Reyes no sólo calificó como “héroe” al asesino Corbalán, sino que lo propuso para dirigir y enrielar al país, para él al borde del abismo. Muy suelto de cuerpo, pero exigiendo al máximo la única neurona que tiene, dijo textual: “Tengo un nombre para revivir y que arreglaría este país altiro. Primero, soltaría a los que están presos en esa cárcel de exterminio de los héroes del 73”.

Ya envalentonado, el pelafustán agregó: “Aprovecho de enviarle un cariñoso saludo de Navidad a un gran amigo, a un héroe del 73 que está en esa cárcel de exterminio de los héroes del 73: Álvarito Corbalán, gran amigo mío, gran valor, gran persona”.

El pinganilla éste debe pensar que Corbalán está condenado a 200 años de presidio por una simple calumnia, o porque los jueces le agarraron mala. ¿Es posible que en este país todavía queden tarados, imbéciles y caraduras de este calado?

Más allá de todo eso, sin embargo, lo llamativo es que el cómico de cuarta se haya mandado ese aberrante “speech” y siga tan campante. Digo, que hasta ahora no haya surgido la voz de ninguna autoridad de este país repudiando su colosal estulticia. Porque no podría perder el tiempo esperando que un político cualquiera meta la cuchara, aunque igual se agradecería si fuera para condenar al patán éste.

El problema es que estamos en Chile, un país poco serio y de juguete.

Si el bufón de cuarta hubiera elogiado a los cabecillas nazis siendo alemán, y estando en Alemania, estaría bien cerca de ponerse el trajecito a rayas. Primero por imbécil y tarado. Pero también por hacer apología de un régimen tan criminal como nefasto e incitar claramente al odio.