Columna de Leonardo Véliz: Colo Colo, ¿cómo hacer tortillas sin huevos?

Otro fracaso internacional del Cacique, algo tan reiterado como esperado, aunque impensado en una casta tan guerrera, inteligente, sensata y disciplinada para enfrentarse a la invasión española. 

Por LEONARDO VÉLIZ / Foto: AGENCIA UNO

Los araucanos no perdían sus oportunidades, sobre todo, lidiando en territorio propio. Allí eran inexpugnables, invencibles, no entraban Pedro, Juan y Diego a robarles sus pertenencias, sus tierras y sus tradiciones. Dientes y muelas brillaban ante el peligro enemigo. Se hicieron respetar como ninguno. Armaduras y caballos se fueron en retirada y la historia les refrenda su coraje, valentía y pundonor.

Nuestro Cacique de los tiempos modernos decepciona, nuevamente en las instancias precisas. Como hace algunos años con el Pachuca de México, porque todo era propicio para ser campeones: estadio lleno, fuegos de artificios (cuando eran permitidos), algarabía por doquier, ilusiones para engalanar esos banderines plenos de estrellas y vitrinas que cobijan trofeos ganados con calidad, jerarquía y hasta vergüenza deportiva.

Desapareció en el lenguaje y diccionario de los jugadores esa frase que quedó en la memoria colectiva de todo aquel que adora a Colo Colo: “De atrás pica el indio”. En momentos cruciales en contra, el indio picaneaba… pero de verdad, y sacaba la tarea adelante y los partidos se ganaban al filo de los 90 minutos. Esos triunfos dejaban un verdadero sabor épico que no desaparecía en años.

Hoy, a nivel internacional, mascamos lauchas, coleccionamos sólo copas domésticas, la miseria ronda en cada intento de reeditar la historia, esa que ha hecho grande a Colo Colo a nivel continental.

Con las Sociedades Anónimas Deportivas, donde se supone, debe haber recursos de toda índole, es cuando más se trasunta la pobreza y miseria en proyectos deportivos. Esta institución es una clara señal de la crisis estructural del fútbol de Colo Colo y un grave problema de la liviandad de los criterios dirigenciales para acercar al hincha y la llegada de la emoción al corazón de la mitad más uno de Chile.

Encontrar responsables, sobran. ¿Culpables? No hay mucho que picar, están a la vista y paciencia de los hinchas.

El estandarte de estos tiempos de vacas flacas es el plantel de jugadores y cuerpo técnico. Los futbolistas se creen ídolos y claro, si son idolatrados por cierta prensa y fanáticos como emblemas de nuestra sociedad, donde se confunde Ídolo con modelo o ejemplar.

Se magnifica la garra de algunos y no se valora a ese jugador distinto que, por desgracia no existe en el plantel profesional. Se ha comprado mal y caro, pésimo negocio. La lista de jugadores extranjeros es larga y la lista de la estampida de los formados en casa, también.

¿Cómo podemos hacer tortillas si no hay huevos? Gustavo Quinteros, su entrenador, lo sabe y se queja como llorona de funeral campesino. Colo Colo sufre de anemia, urge campaña de dadores de sangre. Se necesitan no glóbulos blancos, sino rojos.

Año tras años, el occiso es el mismo y sólo cambia de ataúd.

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