Columna de Macarena de la Fuente: “The Whale”, cuando nos muestran una realidad que molesta

Esta película está muy alejada del body positive, pero también de la caricatura. La interpretación de Fraser es completamente conmovedora y no busca, en ningún caso, burlarse de quienes padecen obesidad.

Por MACARENA DE LA FUENTE / Foto: CAPTURA

Un solitario profesor con obesidad mórbida que se esconde detrás de una pantalla para no ser visto, intenta reconectar con su hija adolescente, para tener una última oportunidad de redención. Esta es la trama que presenta la película de Darren Aronofsky, “The Whale”, la cual es protagonizada por Brendan Fraser.

El filme logró tres nominaciones a los premios Oscar: a mejor actriz de reparto con Hong Chau, mejor maquillaje y peinado para el elenco de “The Whale” y a mejor actor con Brendan Fraser.

Pese a que ha sido alabada por el gran nivel de actuación de Fraser, ha sido blanco de críticas que apuntan a que el filme es tremendamente gordofóbico. Incluso, algunos activistas acusaron a la película de utilizar el cuerpo de Fraser como “una broma y reforzar estereotipos negativos sobre la obesidad”.

Gordofobia, un término que no estábamos acostumbrados a escuchar, pero que, en el fondo, todos éramos conscientes de que existía transversalmente, con los médicos, en el trabajo, en la escuela, en la publicidad, entre otros. Pero, ¿a qué nos referimos cuando hablamos de gordofobia? Este concepto se utiliza para precisar y describir todas aquellas prácticas que discriminan y vulneran los derechos de las personas bajo el pretexto de la gordura.

Y en ese ánimo de criticar, nos quedamos en lo que criticamos, la superficialidad.

Esta película está muy alejada del body positive, pero también de la caricatura. La interpretación de Fraser es completamente conmovedora y no busca, en ningún caso, burlarse de quienes padecen obesidad. Mas, no muestra a alguien a gusto con su cuerpo, ni da el discurso de que uno vale por lo que es y no por su físico.

Aquí el físico es el problema.

“¿Por qué estás así?” le pregunta su hija, “Alguien cercano falleció”, le contesta este profesor. Es en esta corta frase una de las muchas capas que muestra esta película. Aludir la gordura sólo al placer de comer es un error que todos alguna vez, queramos o no, hemos pensado. Las emociones están directamente ligadas a nuestra alimentación. Por tanto, simplificar este trastorno diciendo que las personas obesas sólo deben dejar de comer para estar bien, es igual o peor que decirle a alguien “no estés triste” cuando tiene depresión.

“The Whale” se sumerge en la oscuridad y muestra en primer plano la obesidad de su protagonista. ¿Es necesario? Se preguntan algunos. Y esa pregunta, inconscientemente, revela nuestro desagrado de ver algo fuera de lo normal. No es voyerismo, es realidad, incómoda para algunos, pero realidad al fin y al cabo. El rechazo de los espectadores a los zoom del cuerpo del actor vienen a dar la razón a la pregunta que el mismo se hace: “¿Quién desearía que yo fuera parte de su vida?”.

Si bien en esta película se muestra un evidente problema con la comida, no muestra a su protagonista como gordo al cual su único deseo es comer. Muestra un calvario de maltrato y discriminación, una oscuridad que no queremos ver, porque nos molesta. Nos perturba ver esos cuerpos que no son como los que disfrutamos en la televisión, en Instagram, en la publicidad. Nos enoja.

Esta película no muestra una realidad absoluta, muestra una parte de ella, quizá la más oscura. Quién sabe, hasta como ejercicio de empatía, sería bueno verla. Sobre todo viviendo en un país donde el 74% padece obesidad o sobrepeso.

MACARENA DE LA FUENTE

Actriz, magíster en gestión estratégica de la comunicación y egresada de Periodismo. Con experiencia en televisión, radio, producción y edición periodística.