Columna de Marco Sotomayor: El show de (auto)goles

Ingenuamente, muchos pensamos que, dado el conocimiento que el Presidente Gabriel Boric tiene de la realidad que se vive en los diferentes estadios de nuestro país (por haber sido hincha de tablón de la UC), cambiaría la precaria situación que padecemos miles de chilenos y chilenas cuando asistimos a ver a nuestros respectivos equipos. Error mayúsculo. Pero, ojo, eh, que la desatención también es para todo el deporte nacional en su conjunto…

Por MARCO SOTOMAYOR / Foto: ARCHIVO

Uno de los grandes sellos por el que será recordada la administración de Gabriel Boric será por ese raro talento para convertir autogoles, en una secuencia que dejó hace rato de ser una casual desprolijidad o inexperiencia: acá, surge un padrón reconocible, un modus operandi.

No es mi intención hacer un recuento con la extensa lista de “autoridades” que, tras ser nominadas, debieron dejar pronto sus cargos por ineptitud, falta de probidad, flojera o mera estolidez. Pensemos, verbigracia, en Cancillería: la designación de algunos (as) embajadores (as) da para un notable stand up comedy.

Mi idea es acotar el tema sólo al deporte. Y aquí, la responsabilidad del mandatario es directa por la razón que expuse más arriba: él conoce bien la realidad de nuestros estadios, un tema que tiene que ver tanto con la seguridad de los ciudadanos que concurren periódicamente a esos recintos, pero, sobre todo, con otro concepto que suele ser olvidado: el respeto.

El público del fútbol parece haberse transformado en una clase de chilenos y chilenas de quinta categoría, de cuya protección y seguridad nadie se hace cargo. Es más: da lo mismo.

Y quiero centrarme en esa feroz indiferencia: todos sabemos que Estadio Seguro (ES) fue creado como una caja para pagar favores políticos. Por muy frase cliché que parezca, es una verdad irrefutable. Hablamos de un organismo fiscal (es decir, financiado por usted y por mí), dependiente del Ministerio del Interior, que no tiene facultades para fiscalizar ni sancionar. Ergo, una entelequia impresentable, tratándose del tema en cuestión: seguridad pública.

A contrario sensu de lo que, insisto, ingenuamente muchos pensamos, el actual gobierno lo mantuvo a pleno. Nombró como su directora a Pamela Venegas, una periodista, ex funcionaria de Universidad Católica y de la ANFP: o sea, muy ligada a dos instituciones que ahora debe controlar. Ya el chiste comienza a contarse solo.

El último gran sainete de ES fue el famoso Registro Nacional de Hinchas (RNH), “exigido” por el organismo en cuestión… al término de la primera fecha del Torneo Nacional, tras la disputa de la Supercopa, que dejó una nueva estela de violencia en el Estadio Nacional y en el memorial por los presos políticos y detenidos desaparecidos que pasaron por ese lugar.

¿Nadie de Estadio Seguro sabía cuándo comenzaba el torneo? ¿Se enteraron por la prensa que arrancaba la semana pasada e, incluso antes, con el duelo entre Colo Colo y Huachipato? ¿No pudieron “exigir” el mentado registro en enero, por ejemplo, o a fines del año pasado?

No, pues: ES debía ratificar su inoperancia. Y lo hizo con creces. Tanto así, que Manuel Monsalve, subsecretario de Interior, debió reunirse con la directiva de la ANFP para flexibilizar esos plazos, de lo contrario no hubiese habido fútbol este fin de semana. En resumen, Monsalve apeló a la sensatez (ver nota: https://www.elagora.net/el-registro-nacional-de-hinchas-sera-obligatorio-solo-a-partir-de-2025/ ).

Estadio Seguro seguirá vigente por exclusiva responsabilidad del Ejecutivo, pese a que tiene todas las facultades para refundar el organismo y otorgarle facultades reales, no imaginarias, para ser la piedra angular en la prevención y sanción de la violencia en el fútbol.

Pero no es sólo el fútbol el que está afectado por los autogoles de la actual administración. Lo dije más arriba: “La desatención también es para todo el deporte nacional en su conjunto…”.

Hace pocos días nos enteramos de que la señora Alexandra Benado, quien salió hace meses del Ministerio del Deporte, donde demostró una palpable ineptitud para manejar la cartera, complicando, de paso, el trabajo integral necesario para realizar los Juegos Panamericanos, asumió la jefatura máxima de la Dirección Regional del IND en la Región Metropolitana… ¿Qué tal? (ver nota: https://www.elagora.net/juegos-santiago-2023-toda-puntada-tiene-un-hilo/ ).

No sirve como ministra del ramo, pero sí para ejercer un altísimo cargo en el Instituto Nacional del Deporte. Aquí no hay chiste, si no una mezcla de incredulidad e indignación.

Los autogoles siguen en el gobierno: empeora, en lugar de corregir algunos aspectos sensibles de nuestra realidad. En el caso del deporte, ya sea por mera desidia o por negociaciones indescifrables en fétidas cocinas.

Un sello, ya, lamentablemente distintivo…