Columna de Paulina Torres: Más allá del Día Internacional de la Bicicleta

En Chile hay muchísimos grupos de activistas que luchamos cada día para promover su uso. La bicicleta es un medio de transporte, no es un juguete. Sin embargo, constantemente nos vemos enfrentados a pésimos diseños de ciclovías, que claramente están pensadas desde un escritorio, sin estudios técnicos o urbanísticos que permitan la conectividad.

Por PAULINA TORRES / Foto: ARCHIVO

La Asamblea General de Naciones Unidas estableció el 3 de junio como Día Mundial de la Bicicleta. Es especialmente interesante revisar la reflexión que inspiró a los representantes de las naciones de la Tierra a adoptar esa decisión, y constatar que hubo fundamentos de fondo, vinculados con la salud y con el impulso de un desarrollo sostenible en el planeta.

Por un lado, reconoce “la contribución del deporte al logro de los Objetivos de Desarrollo del Milenio” y también recuerda que en la Agenda 2030 “se reconoce el deporte como importante facilitador del desarrollo sostenible”.

Del mismo modo, constata “la singularidad, la longevidad y la versatilidad de la bicicleta, que lleva en uso dos siglos, y que constituye un medio de transporte sostenible, sencillo, asequible, fiable, limpio y ecológico que contribuye a la gestión ambiental y beneficia la salud”.

Asimismo, reconoce que “la sinergia entre la bicicleta y su usuario fomenta la creatividad y la participación social y ofrece a este último un conocimiento de primera mano del entorno local”, agregando el hecho de que “la bicicleta puede servir como instrumento para el desarrollo, no sólo como medio de transporte, sino también al facilitar el acceso a la educación, la atención de la salud y el deporte”.

Con todo esto invitó a los estados miembros “a adoptar las mejores prácticas y los medios para promover la bicicleta entre todos los miembros de la sociedad”.

Sin embargo, como siempre, son los miembros de la sociedad civil los que adoptan este día como bastión de lucha para desarrollar y promover la cultura de la bicicleta en la sociedad y principalmente, en la ciudad.

En Chile hay muchísimos grupos de activistas que luchamos cada día para promover su uso. La bicicleta es un medio de transporte, no es un juguete. Sin embargo, constantemente nos vemos enfrentados a pésimos diseños de ciclovías, que claramente están pensadas desde un escritorio, sin estudios técnicos o urbanísticos que permitan la conectividad.

Es por eso que los ciclistas preferimos el uso de la calle, exponiéndonos a conductores imprudentes que no conocen y/o no respetan la ley, que no saben compartir el espacio público y que sufren de #RoadRage o violencia vehicular.

Las políticas públicas en Chile, o más localmente en las comunas, están siempre orientadas al parque vehicular. Hay más edificios, hay más habitantes, hay más autos, pero en lugar de mejorar las conexiones con el transporte público, que hoy en Santiago es de excelente nivel, seguimos tratando de hacer más calles y más autopistas para los vehículos que transportan por lo general una persona: ¡IGUAL QUE LA BICICLETA!

Creo firmemente que Santiago es pedaleable y tenemos que convencer de aquello a más personas, para que se atrevan a usar este medio de transporte y así logremos que los que están tras el escritorio diseñando la ciudad se vuelquen a mirar con una nueva perspectiva el desarrollo urbano.

Las distancias entre comunas en Santiago son en promedio 10 kilómetros. En bicicleta tranquilamente son 25 minutos; en un taco, este mismo trayecto puede resultar en una hora con facilidad.

Ciudades reconocidas por el uso de la bicicleta como Copenhage, Ámsterdam o Utrecht, entre otras, empezaron también con movimientos ciudadanos de personas que deseaban transportarse tranquilos y seguros en sus bicis. Hoy son un ejemplo para muchas ciudades y países.

Estos países no sólo han logrado disminuir la contaminación atmosférica, sino que han ahorrado mucho dinero en la salud de sus habitantes. Tienen muy bajos índices de obesidad. Ahorran también en la infraestructura vial, al tener menos vehículos no necesitan semáforos, porque los ciclistas se autorregulan y los automovilistas los respetan.

Y, ojo, dos de estas ciudades están dentro del ranking de ciudades con habitantes más felices y mejores ciudades para el adulto mayor. ¿Tendrá algo que ver el uso masivo de la bicicleta? No tengo pruebas, tampoco dudas.

De hecho, son ampliamente conocidos los beneficios psicológicos y psicosociales del deporte y sobre todo del deporte al aire libre.

En materia de seguridad, hay otra cosa que consignar y sí… es contra los vehículos. También conduzco un vehículo y además tengo licencia de moto, pero hace unos meses estuve en un seminario donde una representante de la World Wide Foundation me recordó que antes los niños jugábamos en las calles, y las mamás y los papás hacían vida de barrio en la calle, pero con la expansión vehicular las calles se fueron volviendo incómodas e inseguras para la convivencia y los niños dejaron de salir a jugar y luego vino la delincuencia.

Así, al abandonar NUESTRO ESPACIO PÚBLICO en beneficio del tránsito vehicular, abrimos las puertas a que otros, los delincuentes se tomaran el espacio público.

El sábado recién pasado se celebraron dos grandes eventos (hubo más por ahí, pero estos en particular parecen relevantes) que promueven el uso de la llamada “chancha” como medio de transporte urbano y sostenible.

Uno fue el #DesafíoSanAntonio, que pareciera que ya va en su 12a versión y se hace cada 1 de junio, donde un grupo de valientes agarra la bici y se va rumbo a San Antonio en la Quinta Región. Participé del segundo evento el mismo 1 de junio: el Tercer Encuentro Latinoamericano de Ciclismo Urbano, organizado por la revista Pedalea, que aprovechó de celebrar su décimo aniversario.

Actividades como éstas son tremendamente relevantes, porque buscan hacer política desde la ciudadanía y lo más lindo es que lo logran.

Tengo la certeza de que convertiremos, más temprano que tarde, a la hermosa cuenca de Santiago en una ciudad sostenible, saludable, feliz y con menos autos.

Paulina Torres Barrientos. Concejala de la comuna de Macul, representante del partido Federación Regionalista Verde Social (FRVS), profesora de Educación Física y ciclista.