Columna de Pedro Lienqueo: Se puede disfrutar sin piños ni barras bravas

En estos Juegos Panamericanos existe una revancha de la gente que ama el deporte, y está llenando las gradas por el trabajo de la organización y porque no existen grupos que generen violencia, como ocurre en el fútbol.

Por PEDRO LIENQUEO / Foto: SANTIAGO 2023

Gradas llenas. Eso ha sido uno de los puntos destacables de estos Juegos Panamericanos Santiago 2023. El evento ha despertado el interés de los chilenos, quienes pagaron su ticket para ver algunas disciplinas que se están llevando a cabo en la zona central.

Y este fenómeno puede tener una explicación: no ha habido desórdenes. Si hay algo que ha empañado el fútbol chileno es la violencia dentro de los estadios y, además, la mala experiencia en general dentro o fuera de los recintos.

Los que vamos al estadio cada fin de semana tenemos que ver cómo un piño se toma el transporte público (Metro y buses), cómo un grupo de personas te extorsiona para «machetear», cómo hay sujetos que rompen la infraestructura de los estadios para pasarse de una tribuna a otra y cómo algunos hinchas se pelean entre ellos por ajustes de cuentas.

Desde el pasado 20 de octubre en Chile, cuando se inauguraron los Juegos Panamericanos, esas malas prácticas no se han visto y la gente, por fin, puede ver un espectáculo deportivo de manera tranquila y cómoda. Además, hay que destacar que la organización ha trabajado para que esto funcione correctamente y las entradas no son caras. Los que tienen la tesis de que con los piños y barras no hay fiesta, otra vez se quedan sin argumentos.

Es más, este evento deportivo que se está realizando en Santiago sirve para nutrir de cultura deportiva a un país que no tiene conciencia de lo que es la actividad. Niños pequeños y adolescentes están conociendo que hay algo más que el fútbol y que se puede triunfar con otra disciplina.

Sin duda, los Panamericanos de Santiago ha sido lo más valorable en lo deportivo este año 2023. La gente ha respondido y ha habido eventos atractivos en cuanto al rendimiento de los participantes.

Esa misma gente que se cansó de ir al estadio a ver a su equipo por el aprovechamiento de las barras bravas (malas prácticas que fueron validadas por un sector y que no se han referido al tema) hoy se está tomando unas semanas de revancha, viendo algo de luz, y puede, por fin, sentarse en una tribuna a disfrutar de lo importante: lo que ocurre en la cancha.

Si los clubes y las autoridades se comprometen a trabajar correctamente, ese oasis que se está viviendo con los Panamericanos, se puede vivir cada fin de semana.