Columna de Pedro Lira Bianchi: Parque Estadio Nacional de Santiago, memoria, esperanza y futuro

Este legado se ilumina hoy en la Torre de la Memoria, ubicada al sur del Coliseo. El estanque de agua sin uso hace décadas, hoy luce renovado por la obra del muralista nacional Alejandro “Mono” González. Los ojos y el colorido de la mujer que él plasmó, mirando hacia la nortina avenida Grecia, ojos que buscaban sin respuesta a sus familiares, sin duda cuidarán el “nuevo” recinto de Ñuñoa.

PEDRO LIRA BIANCHI / Fotos: ARCHIVO

Al ingresar en la noche de este viernes 20 de octubre las 41 delegaciones de América y sus 6 mil atletas al coliseo del Estadio Nacional de Chile para ser los protagonistas de la inauguración de los XIX Juegos Panamericanos Santiago 2023, este histórico recinto creado en diciembre de 1938 tendrá un antes, un presente y un futuro enriquecido por la historia, la esperanza y la memoria.

Esa conjunción de 88 años se ha hilvanado con cientos de hitos deportivos, nacionales e internacionales, uno de ellos el Mundial de Fútbol de 1962; con hechos tanto de dolor en 1973 al convertirse en campo de prisioneros, de tortura y muerte, como de alegría en 1990, cuando supimos volver a la imperfecta democracia en una masiva decisión ciudadana; con ritos espirituales y religiosos como la visita del papa Juan Pablo Segundo en 1987 junto a 80 mil jóvenes; con espectáculos artísticos y culturales en que se podrían destacar el primer concierto masivo en Chile, con Rod Stewart en 1989, o los conciertos de Amnistía Internacional en 1990.

La lista es de cientos de eventos, todos ellos aportando y tejiendo una historia multifacética y, algunos de ellos, no todos, ayudando a purificar un espacio de Chile que nunca debió ser usado para encadenar libertades.

El remozado estadio de atletismo.

Hoy, al inaugurarse en el Estadio Nacional los juegos deportivos de América y encenderse con la antorcha el fuego panamericano, que partió hace tres semanas desde la azteca Teotihuacán y recorrer todo Chile, desde Visviri a Rapa Nui, y llegando hasta Puerto Toro en el extremo sur, estaremos viviendo y sintiendo un nuevo acto de purificación, esta vez mediante un evento multideportivo que reúne a todo un continente y que ha permitido renovar un espacio de 66 hectáreas que estaban muy abandonadas, creando un parque recreativo y deportivo con nueve instalaciones nuevas y modernizando otras cinco, exceptuando, eso sí, el antiguo Velódromo, llamado desde mediados de año Sergio Tormen, en memoria al ciclista desaparecido en 1974.

Este legado se ilumina hoy en la Torre de la Memoria, ubicada al sur del Coliseo. El estanque de agua sin uso hace décadas, hoy luce renovado por la obra del muralista nacional Alejandro “Mono” González. Los ojos y el colorido de la mujer que él plasmó, mirando hacia la nortina avenida Grecia, ojos que buscaban sin respuesta a sus familiares, sin duda cuidarán el “nuevo” Estadio Nacional.

Extensos reportajes a través de la prensa escrita, radial o televisiva, y con una mirada crítico-constructiva por sus costos y atrasos, han dado cuenta en los últimos dos años de las obras de infraestructura en el Estadio Nacional para albergar los Juegos Panamericanos y los Parapanamericanos.

La flamante y moderna cancha de hockey césped.

Cerca de 250.000 millones de pesos se han invertido en espacios nuevos y renovados. Entre otros, el complejo con tres piscinas, los centros de entrenamiento para deportes paralímpicos, deportes de contacto, deportes de raquetas, las dos canchas de hockey césped, la renovación del court de tenis Anita Lizana, del estadio de atletismo Mario Recordón, del gimnasio polideportivo o del patinódromo.

Esta conjunción de espacios nos muestra hoy un Estadio Nacional en gran parte renovado, usando tecnologías de última generación. Sin duda que después de los Juegos Santiago 2023, el desafío será mantener esta infraestructura en forma eficiente, tanto para el deporte masivo como para el alto rendimiento.

Obras de alta calidad como las que hoy cuenta el Estadio Nacional no se condicen con una mantención basada en tener limpios los espacios. Lo que se requerirá será tener un modelo de gestión moderna, con usos constantes tanto para el deporte, la recreación y la cultura.

Un modelo como el requerido nunca se ha aplicado en Chile en forma integral y coherente, con planificación y planes estratégicos. El Estado o el que corresponda debe estar a la altura de las circunstancias.