Columna de Rodrigo Cabrillana: “Canción para mañana” de Mauricio Durán

A finales de 2022 los seguidores de Los Bunkers se fascinaban por una noticia que era un secreto a voces: Planeta publicaba la historia de la agrupación, en un texto que había sido escrito por uno de sus emblemáticos integrantes.

Por RODRIGO CABRILLANA / Fotos: TWITTER (X)

No es fácil encontrar la manera de contar una buena historia, más cuando se trata de personajes célebres y con la finalidad inclusive de retratar sus propias vivencias. En ese contexto, asoma “Canción para mañana”, el libro sobre memorias de Los Bunkers escrito por el guitarrista y también periodista Mauricio Durán. Las páginas dan cuenta de cómo la banda y en especial uno de sus principales integrantes y compositor fueron forjando el camino que finalmente los llevó a convertirse en uno de los principales grupos de la escena del rock latinoamericano.

Editado por el escritor Alejandro Zambra, la particularidad del texto es que dibuja de manera sencilla y con un estilo apasionante, el cómo Mauricio Durán se introdujo en el mundo de la música popular. Cuáles fueron sus primeras experiencias con otras bandas (Derrumbe, Los Biotles) y cómo también se conjuntaron con su hermano Francisco para reunirse con Álvaro y Gonzalo López. Y también cómo un fogueado Mauricio Basualto, baterista con un pasado ya en el rock más under de Concepción, se une a Los Bunkers para recoger el éxito de popularidad que comenzaron a experimentar desde su primer disco homónimo.

De hecho, que el libro esté escrito por un músico le imprime no solamente los típicos datos sabrosos que todo fan quiere conocer, sino que también explica desde la perspectiva de la composición, el cómo se fue gestando cada una de las canciones de sus diversos discos. Durán menciona los acordes que fueron escudriñando, cómo fueron incubando las imágenes y las líricas que componen las diversas piezas musicales. También de qué manera sobrevenían las ideas, cómo se fueron registrando los temas. Hasta la manera de concebir los arreglos y la producción están abordados minuciosamente en el relato.

Sorprende además cómo Durán describe su proceso de aprender a tocar guitarra junto a su hermano Francisco. Cómo va descubriendo diversos acordes, escuchando y observando con mucha intuición los videos en vivo que tenían grabados del grupo Queen desde la tevé regional. Asimismo, cómo se desconcertó tempranamente con la música de Silvio Rodríguez, cómo se influenció por la música chilena de Inti-Illimani y Eduardo Gatti. Y cómo sus amados Kinks iban a marcar un profundo camino que llegaría a entremezclarse incluso con la elección del nombre de su más afamado proyecto.

Te cautiva igualmente conocer la historia sobre el origen de “El Detenido” el primer hit radial de Los Bunkers, además cómo improvisaron una tocata en un local de turno para que los ejecutivos de un sello independiente los ficharan para su primer disco, también cómo Álvaro Henríquez fue determinante para el segundo disco de la banda. O la forma de cómo se fue montando “La Culpa”, probablemente el disco con sonido más chileno de la agrupación.

En resumen, un relato hecho con la destreza suficiente para cautivar a quienes se deleitan con la historia y el gusto por la música nacional. Sobre todo, porque Mauricio va narrando siempre en primera persona, intercalando su historia de vida personal con los hitos de Los Bunkers, y en ese sentido la verosimilitud que toma el libro es determinante para todos los lectores de este tipo de escritos.

Considerando, además, que la literatura musical ha crecido enormemente en Chile los últimos años, Mauricio Durán con este trabajo establece un precedente de que las autobiografías o libros de memorias de los mismos protagonistas son absolutamente factibles y recomendados cuando están correctamente elaborados y producidos.

Ingenioso, encantador, conmovedor y avezado, “Canción para mañana” es posiblemente el mejor texto de literatura musical que se ha escrito y editado en los últimos dos años en el país y que si estuviera presente en los Premios Pulsar 2024 debería ganar por concordancia en su categoría. La pluma musical y periodística de uno de los Bunkers fascina, porque ha debutado con pericia.