Columna de Rodrigo Cabrillana; Los Bunkers, dulce final

La banda de Álvaro y Gonzalo López, Mauricio y Francisco Durán, y el experimentado baterista Mauricio Basualto, entregaron dos emotivos y potentes conciertos a las más de setenta mil personas que llegaron al Estadio Santa Laura este 11 y 12 de marzo en el inicio de la gira “Ven aquí”.

Por RODRIGO CABRILLANA / Fotos: GENTILEZA

El regreso de Los Bunkers fue mayúsculo, en grande, haciendo eco de multitudes y transformados en una banda de rock para estadios que interpreta sus canciones como si fueran himnos que han estado presentes en el imaginario popular por muchas más décadas de las que llevan haciendo música.

De hecho, hay puntos técnicos y musicales del espectáculo que resultan notables y que son comparables a performances que bandas como U2 han traído en sus giras a Chile, o también con el fervor que despiertan en sus seguidores, que recuerda los conciertos de regreso de Los Prisioneros en el Estadio Nacional acontecidos a finales del 2001.

Porque efectivamente, el ambiente que se respira en Santa Laura antes de los shows es de fiesta plena. Cancamusa despierta como telonera un temprano interés de los fanáticos de Los Bunkers por su música, y el DJ set que presenta el hombre que comenzó a programar a la agrupación en radios, Marcelo Aldunate, comienza a encender gozosamente el entorno previo a la aparición del quinteto de Concepción. “El Baile de los que Sobran” y “Todos juntos” de Los Jaivas son celebradas animadamente por la audiencia. Canciones que también se conectan profundamente con el repertorio y las influencias de raíz de Los Bunkers.

Aproximadamente a las 21:10, luego de una parafernalia que anuncia la subida del conjunto de los hermanos López y Durán al escenario, la descarga musical rocanrolera se inicia con vigor, integridad y mucha energía. “Miéntele”, “Te vistes y te vas” y “Yo sembré mis penas de amor en tu jardín” generan una pronta efusividad entre los asistentes, mientras Mauricio y Francisco, compositores principales de la banda, ametrallan eléctricamente el repertorio con sus guitarras que rememoran el sonido vintage de las bandas de rock clásico de los ‘60, y donde la batería de Mauricio Basualto cobra protagonismo una vez más junto al agitado bajo de Gonzalo López, haciendo una correcta intervención como sesión de acompañamiento.

En tanto, los bailes frenéticos de la voz protagonista, Álvaro López, acompañado del pandero en ocasiones, sólo confirman que la puesta en escena de Los Bunkers no deja ningún detalle de lado, y que las canciones de la agrupación suenan tan frescas y resplandecientes como hace diez o más años. Es más, el tiempo parece perpetuarlas en el catálogo de las composiciones más populares de la escena musical chilena, porque el público no solamente las corea, sino que también las baila, las disfruta, las hace suyas, son parte de su existencia.

Lo que sigue, es la ratificación de un show altamente planificado y para el cual la banda se preparó musical y estéticamente durante meses bajo una estela casi secreta. Por lo que los 31 temas que contempla la lista de canciones van pasando acorde a cada momento que proyectó la banda en su concierto. “Una nube cuelga sobre mí” es dedicado a todos los niños y niñas asistentes a la jornada, “Las cosas que cambié y dejé por ti” nos devuelven a los tiempos pretéritos de Los Bunkers, y “Rey”, su nuevo tema estrenado en esta gira exhibe que la composición de nuevas piezas musicales en la agrupación sigue muy presente.

“Cura de espanto” y “Deudas” trae de vuelta el tono pop rock melódico que ha caracterizado radialmente a Los Bunkers, y “Ahora que no estás” y “La velocidad de la luz” extienden rotundamente estos ribetes musicales, donde Los Bunkers demuestran sobre todo calidad musical en lo que hacen, y que no por ser canciones populares, están ajenas de lo que puede entenderse como una composición sobresaliente. De hecho, las buenas y malas canciones no existen, es el público el que finalmente decide qué escuchar, y en eso Los Bunkers ganan de forma apabullante. Porque sus temas representan distintos momentos icónicos en la vida musical del grupo, y el talento compositivo de sus integrantes está a la vista de su fanaticada.

“Pequeña serenata”, “La exiliada del sur” y “El detenido” se entrecruzan en una sesión electroacústica del grupo que interpreta intensamente en la pasarela central que acompaña su escenario.

Dos llenos en el Santa Laura, fueron dos jornadas de un nivel increíble.

Y lo que sigue después, es la sacudida de una ola de hits que va a conseguir prender mucho más a la audiencia. Entre medio sí, algunos desperfectos técnicos que no logran empañar el show del domingo, pero que suplen muy bien regalando a los asistentes una efusiva versión de “Day Tripper” de los Beatles. Covers que fueron habituales en la historia de las primeras presentaciones de Los Bunkers.

Y como hacíamos mención, “Fantasías animadas de ayer y hoy”, “Pobre corazón”, “Nada nuevo bajo el sol”, “Canción para mañana” (con un hermoso video alternando en las pantallas) y “No me hables de sufrir” van cerrando una histórica jornada musical, que demuestra que el rock en Chile sí está muy presente en las audiencias de todo tipo.

“Bailando solo” con juego de luces incluido para Álvaro López y el frenesí de “Ven aquí”, cierran la primera parte del concierto. En los dos encore que siguen, “Llueve sobre la ciudad” y “Miño” destacan como uno de los momentos elevados y más emotivos de la noche.

En resumen, dos conciertos magistrales que exhibieron una vez más la jerarquía del porqué Los Bunkers alcanzaron un estatus de banda mainstream, popular y admirada por sus seguidores locales y latinoamericanos, y que los sitúa en la historia entre los grandes de la música en Chile, junto a proyectos como Los Jaivas, Los Tres y Los Prisioneros. Lista donde curiosamente figuran dos agrupaciones provenientes de Concepción. ¿Tendrá algo de especial el curso de las aguas del río Biobío, que nos regala tan buenos conjuntos?

 

RODRIGO CABRILLANA

(Santiago, 1978), es profesor con un magíster en Literatura (Usach) y escritor de crónica musical. Ha publicado diversos libros sobre música chilena y actualmente graba y produce, en conjunto con la radio del Centro Cultural de España en Santiago, el podcast “Noches de Rock & Roll”, basado en la cultura musical de Concepción.