Columna de Rodrigo Castillo: La Generación Dorada ya fue…

La verdad no daña. Duele, pero es nuestra realidad. Aquella constelación de estrellas criollas, que nos hicieron ganar lo que no habíamos ganado nunca, se está jubilando.

Por RODRIGO CASTILLO / Foto: ARCHIVO

“La Generación Dorada ya fue…”, así sentenció nuestro Alexis Sánchez en una entrevista emitida por un canal nacional de señal abierta , en la última fecha Fifa jugada a fines de marzo en nuestro país, con triunfo nacional por sobre Paraguay . Seguramente, medio Chile se debe haber escandalizado y sorprendido por tamaña declaración, pero el “Niño Maravilla” tiene toda la razón.

Seamos claros, justos y aterrizados. La verdad no daña. Duele, pero es nuestra realidad. Aquella constelación de estrellas criollas, que nos hicieron ganar lo que no habíamos ganado nunca, se está jubilando.

Con lo que tenemos y nos queda de esos jugadores nos alcanzó para ganar de local contra los guaraníes, pero no sabemos si realmente somos competitivos cuando se juegue por los puntos. Los jugadores van cambiando con el correr de las temporadas. Hace rato que empezó el recambio .

La Generación Dorada no es nada más, ni nada menos, que una generación espontánea. No se fabricó en ninguna cantera de ningún club del balompié nacional. En el caso de Sánchez se hizo en las polvorientas canchas de su natal Tocopilla. Y el resto del contingente, en los clubes de barrio e, incluso, con los amigos entre pichangas de fin de semana.

Todos los jugadores con un elemento en común: lo hereditario por sobre el llamado “proceso”. Luego, gracias a los caminos de la vida, llegaron a los clubes de fútbol profesional.

Un detalle de vital importancia: ningún entrenador ni profesor de fútbol joven, ni de escuelas de fútbol, podría manifestar a los cuatro vientos que fue el “creador” de algún crack. Sólo hizo su trabajo de manera correcta y estuvo en la vida de esos jóvenes futbolistas.

Para aclarar aún más el tema: los profesionales del deporte hacen bien su pega en la mayoría de los casos. Es más que claro, quienes llevamos varios años en la llamada formación de futuros jugadores, estamos entregados a la suerte, a la materia prima que nos llega a la cancha, que a la larga es nuestra sala de clases.

Pero, como me señaló un entrenador de la condición física hace unos días , si el jugador “joya” es lento, será lento el resto de su vida .

Los profes podemos ayudar a mejorar las cualidades físicas y técnicas, pero el verdadero crack nace, no se hace.

No es ninguna crítica a la gran cantidad de entrenadores, profesores y técnicos deportivos que ejercen su profesión en las escuelas y fútbol joven. Sólo evidenciar una realidad: Chile no es un país exportador de jugadores de primer nivel. Tenemos que solucionar problemas de base para llegar a pensar en una sociedad deportiva y sana. Estamos a años luz. Con dos horas de educación física en los colegios y una población con sobrepeso y obesidad, tenemos trabajo cuesta arriba.

Pero volvamos a la Generación Dorada. ¿Alexis nos saca la venda de los ojos? Parece que a algunos aficionados sí. A otros, sólo confirma una triste realidad. Un mínimo análisis nos responde de golpe. El término generación se refiere a un grupo de personas que nacieron en fechas cercanas y que ejercen una actividad en común, o sea, no es una constante, es sólo una isla que surge de vez en cuando. Por lo tanto, al jubilar un grupo de futbolistas exitosos, nos quedamos con lo que somos en realidad.

Deportivamente no hemos ganado nada, o muy poco. Es sólo analizar y escarbar en los datos históricos de nuestro fútbol.

A nivel de clubes: una Copa Libertadores, una Sudamericana. Los craks del 62, lo realizado por la Generación Dorada, unas buenas presentaciones de vez en cuando llegando a finales de copas internacionales y sería. Lo demás, los añejos triunfos morales que a los más antiguos nos terminaron por cansar.

Actualmente se están realizando esfuerzos para que los más pequeños tengan campeonatos a edades más precoces, pero también es cierto, que todavía falta mucho por mejorar. No podemos rezar en que aparezca otra generación espontánea. Hay que trabajar con los más jóvenes, aunque sabemos lo costoso de esa tarea.

Ningún país obtiene resultados en fútbol sin que haya un desarrollo del deporte en sus bases. De la masividad sale la étile. Una fuerte competencia escolar nos pena. Hay esfuerzos, pero muy aislados. Un buen ejemplo es Uruguay, que siendo un país no más grande que nuestra Región Metropolitana, siempre tiene buenas “camadas” de futbolistas. Allá existe el “baby fútbol”, que es una competencia de fútbol reducido, en todos los colegios. Se podría copiar, no es algo inalcanzable de realizar.

Nuestros aficionados deben saber que la Generación Dorada ya fue. Son buenos futbolistas los que nos quedan y están dando su último esfuerzo. Se les agradece las alegrías regaladas, pero debemos concentrarnos en Marcelino, Brereton, Diego Valdés, Aravena, por nombrar algunos, además de los sub 20 y, por qué no decir, también los jóvenes sub 17. Debemos mirar a futuro, es más sano y real.

A la Generación Dorada, muchas gracias por todo.

Grandes jugadores que se juntaron en un tiempo y en un espacio. Como todo cambia en la vida, ya están dando paso, no a los que vendrán, sino a los que ya están y que tienen la misión de llevarnos al próximo mundial, aunque la historia nos dice que no vamos muy seguido.

 

RODRIGO CASTILLO

Profesor de Educación Física.