Columna de Sergio Gilbert: Ahora la vergüenza del fútbol chileno es de nivel panamericano

Pablo Milad y Luis Mena prefirieron hacerse los lesos y no realizar la pega e inscribieron en Santiago 2023 un equipo al cual no le importaba perder cuatro jugadoras. Total, estas alturas estarían todos de vacaciones…

Por SERGIO GILBERT J. / Foto: AGENCIAUNO

La selección femenina que participa en los Juegos Panamericanos Santiago 2023 se clasificó para jugar la final contra México y optar a ganar una medalla de oro.

Meritorio por las chicas de La Roja.

Pero parece que este logro no estaba en los cálculos de nadie. Ni de los dirigentes encabezados por el presidente de la Federación de Fútbol, Pablo Milad, ni tampoco del entrenador Luis Mena, quien se estrenaba competitivamente en la selección femenina.

Y no es exageración. Hay pruebas que así lo demuestran.

Antes de iniciarse el torneo, Milad y Mena fueron comunicados que cuatro jugadoras nominadas para estar en el plantel panamericano debían volver a sus clubes en el extranjero debido a que el torneo se realizaba fuera de fechas FIFA.

Así, siempre se supo que las jugadoras Karen Araya y Camila Sáez (Madrid CFF), Antonia Canales (Valencia) y Christiane Endler (Olympique de Lyon) tenían que retornar a sus clubes previo a este fin de semana, cuando deben jugar por sus clubes.

Un desastre por el lado que se le mire. Porque o los que toman las decisiones son derechamente inoperantes e ineptos, o son descreídos y pesimistas con respecto a la calidad competitiva del equipo (porque no creyeron que Chile, a estas alturas, estaría disputando una medalla panamericana).

No hubo resguardos ni plan B. Milad y Mena prefirieron hacerse los lesos y no realizar la pega e inscribieron en Santiago 2023 un equipo al cual no le importaba perder cuatro jugadoras. Total, estas alturas estarían todos de vacaciones…

Lo peor del caso, si es que puede serlo, es que con esta «inteligente» decisión, Chile se quedó sin arquera para jugar la final porque Endler y Canales estarán durmiendo concentradas en Francia y España a la hora que Chile salga a la cancha con las mexicanas.

La solución será de todas maneras, vergonzosa. Una jugadora de campo tendrá que ponerse al arco para salvar la plata, y Chile, además, tendrá sólo tres futbolistas en la banca como suplentes.

Y con eso se aspira a ganar la medalla de oro…

Indigno.

Pero, a la vez, va en línea perfecta con la ya desesperante administración de Pablo Milad en el fútbol chileno, a la que ahora además se sumó la incapacidad de un cuerpo técnico que prueba que no está para este nivel.

Nadie hasta ahora ha dicho nada. Menos ha habido un mea culpa. Sólo ha trascendido el dolor y la vergüenza que sienten las muchachas del equipo nacional que incluso habrían evaluado la posibilidad de no presentarse ante las mexicanas como protesta ante tanta estupidez.

No hay caso.

En Quilín se traspasó todo nivel.

Ya no les importa siquiera tener orgullo ante el mundo panamericano.