Columna de Sergio Gilbert: Ídolo, crack o referente, ¿quién merece la idolatría de los hinchas?

Buena idea esto de las despedidas. Es importante el homenaje, el abrazo invisible entre el jugador que se va y el hincha que valora su aporte al club.

Por SERGIO GILBERT J. / Foto: ARCHIVO DALEALBO

Hace algunos días, Jaime “Pajarito” Valdés tuvo su despedida oficial del futbol. El ex volante congregó a casi 30 mil hinchas albos en el estadio Monumental, que gozaron de un partido entre estrellas de todos los tiempos de Colo Colo -y cuyo clímax fue un gol convertido por Carlos Caszely con 73 años a cuestas- con el adicional de algunas “galletas”, como uno de los hijos del homenajeado (que mostró buenas dotes con la zurda) y un trío de artistas urbanos (Pailita, Marcianeke y Lucky Brown).

La fiesta fue emotiva. Tal como lo fue la que en 2023 tuvieron Esteban Paredes y Matías Fernández. La conclusión parece lógica: a los hinchas les gusta agradecer, en el momento del adiós, a quienes consideran protagonistas de jornadas que, para cada uno de ellos, resultó memorable.

Buena idea esto de las despedidas. Aun cuando es evidente el trasfondo comercial que hay detrás de ellas, resulta grato ver que pese a toda la profesionalización y mercantilismo que hoy rige el fútbol, todavía hay espacio para la conexión emotiva. Y, por ello, no estaría de más promover y estimular estas citas con la historia. En todos los clubes. No importa si se hace a través de la organización de un espectáculo artístico-deportivo o, simplemente, entregando un galvano o una camiseta en el entretiempo de un partido. Lo importante es el homenaje, el abrazo invisible entre el jugador que se va y el hincha que valora su aporte al club.

Por supuesto que esta celebración tiene un límite. Y estos son los merecimientos que el hincha otorga a quien se retira.

¿Quiénes, entonces, caben en esta ecuación?

Difícil establecerlo fríamente. Todo parece regirse por el ánimo de los seguidores.

En el caso de Colo Colo, Paredes, Mati y “Pajarito” parece no haber sido valorados por las mismas razones, aunque lo tres merecieron una despedida masiva.

Es cosa de analizar.

Esteban Paredes alcanzó su rol de ídolo por el hecho de haber alcanzado con Colo Colo el título de máximo goleador de los torneos chilenos de Primera División, por alzarse como el mayor de los albos en torneos internacionales y en el Superclásico, y por haber vuelto al club para ganar la esquiva estrella 30. Que no haya sido un jugador surgido de las divisiones menores del club nunca importó. Todo lo demás fue mucho más importante para el colocolino.

El caso de Matías Fernández es distinto. El talentoso volante parece ser visto como un regalo divino de la cantera alba. Vistiendo la camiseta blanca, fue elegido el Mejor Jugador de América y su retorno al club -que no fue bueno- fue sentido como el retorno del hijo pródigo al seno materno. Pura emotividad lo del Mati y la hinchada alba.

¿Y “Pajarito”? Él tampoco fue formado en Colo Colo ni tampoco rompió muchas veces las redes rivales (aunque si hizo goles recordados). Pero lo que sin duda motivó a los hinchas a darle cariño al mediocampista fue su profunda alma de seguidor del club. Por años, Valdés fue visto en el Monumental viendo partidos de Colo Colo pese a que él vestía otras camisetas. Y el hecho de que haya decidido renunciar a un mejor contrato en Europa para cumplir su sueño de ponerse la camiseta del club de sus amores en la última parte de su carrera, fue visto como una historia de amor incondicional y comprometido de verdad.

Se repite la pregunta: ¿quién, entonces, merece una despedida de parte de los hinchas? ¿El ídolo, el crack, el referente? ¿El que nació en el club o el que, viniendo de afuera, se empapó de los colores de la camiseta? ¿El que logró marcas increíbles o el que, simplemente cumplió a la altura -y quizá más- de lo esperado?

Vaya uno a saber qué pensará el hincha de cada club.

Pero una cosa es segura: el criterio que éste elija para hace homenajes, será acertado, porque el corazón es el que manda.