Columna de Sergio Gilbert: La igualdad en la competencia no le importa a nadie

Como la U no tiene estadio, no tiene domicilio propio, debe andar cada cierto tiempo trasladándose como gitano y sin pensar en sus abonados, en sus hinchas y en sus rivales. Esta vez los platos rotos los tendrá que pagar Deportes Iquique.

Por SERGIO GILBERT J. / Foto: ARCHIVO

Universidad de Chile, el sólido puntero del torneo nacional, enfrenta este domingo a Deportes Iquique, su escolta en la tabla, equipo que de la mano del DT Miguel Ramírez se ha convertido en la gran revelación el campeonato chileno.

Será, entonces, el enfrentamiento competitivamente más fuerte en lo que va de campeonato. Puede incluso marcar un hito en el desarrollo de éste.

Pero, lamentablemente, el duelo entre azules y celestes no se jugará en condiciones de igualdad deportiva porque uno de los rivales -Deportes Iquique- deberá activar un protocolo de emergencia para jugar el partido ante la U.

Un desastre. Y no hay que ocultarlo: que se haya llegado a este punto de inequidad competitiva tiene su origen último en que Universidad de Chile no tiene estadio propio para jugar. Así de simple. Y lo peor es que a los actuales administradores de Azul Azul eso les importa un pepino. ¿Ah, no? Fíjese. Michael Clark, presidente de a concesionaria, al ser consultado por un accionista en la última junta sobre el proyecto del estadio de la U dijo que en realidad no había mucho adelanto porque se sentían cómodos jugando como local en el Estadio Nacional…

Cara de palo. Porque esa comodidad le trae costos a Universidad de Chile. Y altos. Como el recinto de Ñuñoa es de propiedad del Estado y administrado por el IND, éste hace lo que tiene que hacer para financiar su funcionamiento. Lo arrienda. No sólo al deporte son que también a productoras que organizan conciertos musicales. Y como la cancha no queda en buenas condiciones inmediatamente después de alguno de ellos (esta semana, tras la presentación de Los Bunkers) la U debe agarrar sus cositas y buscar otro recinto para jugar sus partidos de local en algún otro lugar.

Claro que ahí los azules piensan en los aforos más que en la comodidad (incluso de sus hinchas). Y esta vez, en lugar de buscar un estadio en Santiago o en alguna ciudad cercana, optaron por hacerlas de local en Concepción.

¿Cuál es el problema?

Que con todos los permisos de Carabineros, Estadio Seguro y la Delegación Presidencial recién el martes se dio el OK a la U para jugar en el Ester Roa y se le informó a Deportes Iquique que en lugar de trasladarse 1.759 kilómetros para jugar con Universidad de Chile, tendrá que viajar 2.257, que deberá cambiar vuelos previamente reservados, gastar un día completo en una nueva combinación aérea (perdiendo así un día de entrenamiento), buscar y reservar un hotel en Concepción y gastar 20 millones de pesos más de lo que tenía presupuestado por jugar este partido.

Y todo porque la U no tiene estadio, no tiene domicilio propio y debe andar cada cierto tiempo trasladándose como gitano y sin pensar en sus abonados, en sus hinchas y en sus rivales.

¿Y la ANFP? No es el encargado de definir estadios. Pero sí de velar por la competitividad del torneo. Por el “producto”. Y bien pudo sugerirle a la U jugar en Santa Laura, en Viña, La Serena o en Coquimbo. Pero no. Mucha pega para los empleados de Quilín.

Muy bonito. Y luego se enojan cuando uno se burla de la Premier League Chilena.

Estamos en la B…