Columna de Sergio Gilbert: Pablo Milad, el incomprendido

Nadie lo dice claramente, pero es un hecho que la llegada de Pablo Milad a la presidencia de la ANFP y de la Federación de Fútbol de Chile, tuvo una motivación política elaborada y conducida desde La Moneda.

Por SERGIO GILBERT J. / Foto: AGENCIAUNO

Pablo Milad, ex atleta (lanzador de bala), licenciado en Educación Física, empresario y ex presidente de Curicó Unido, era intendente del Maule cuando “no pudo evitar el llamado a trabajar por el fútbol chileno” en junio de 2020. Claro, el militante de Evópoli sintió como una comisión de servicio importante la encomienda del gobierno de Sebastián Piñera de tomar las riendas del balompié nacional, fruta siempre apetitosa y tentadora para todos los sectores políticos, y se metió de pleno en el mundillo dirigencial para conseguir los votos y erigirse como el nuevo líder de la ANFP.

Piñera, cómo no, tuvo ojo para esta inversión de corto plazo.

El origen de la presidencia de Pablo Milad no es sólo una anécdota. Tiene un sentido claro. Ante la andanada cada vez mayor de críticas de los hinchas y de la prensa frente a la estructura administrativa que rige a los clubes profesionales -las sociedades anónimas que, en rigor, han sido un obstáculo para el desarrollo de la actividad – se requería de alguien que supiera mantener a flote el dogmatismo evitando así la restructuración o la destrucción del sistema.

Milad, en ese sentido, ha sido un buen soldado.

Pese a la evidente decadencia del espectáculo futbolístico, el curicano, a ojos de quienes idearon su llegada a fútbol, ha sido exitosa porque ha mantenido el modelo. No sólo eso. Ha conseguido que los cuestionamientos se minimicen.

Claro, para conseguir esto, se han tenido que pagar costos.

El presidente de la ANFP no sólo ha hecho “vista gorda” a la multipropiedad de los clubes (situación que él mismo ha confirmado esta semana) sino que permitió el ingreso al sistema de un conjunto de representantes que, aunque escondan sus identidades, se han erigido como los adalides del dogma y sostenedores del mismo.

Sí, en el análisis masivo y popular, Pablo Milad parece ser un incompetente. Quizá de los peores presidentes que ha tenido el fútbol chileno en su historia (y vaya que es difícil eso). Parece que no le apunta a una, que no sabe dónde está parado, que es incompetente, manipulable y derechamente un fiasco.

Pero no, en realidad Pablo Milad es un incomprendido.

Los hinchas, la prensa, el ciudadano común y corriente que sólo gusta del fútbol, no se han dado cuenta del trabajo de joyería que ha hecho Milad, quien, en estos años, ha logrado sostener el sistema y mantener en alto los principios de la administración del futbol ideados en las estructuras políticas. Es decir, hacer bien la pega asignada por quien lo designó.

¿Qué eso ha terminado por aniquilar el fútbol chileno?

No importa. La verdad es una sola: Pablo Miladl es un crack… aunque nadie sepa cómo.