Columna de Sergio Gilbert: ¿Por qué queremos tanto a Magallanes?

Luego de 36 años, tiempo en el cual alcanzó incluso a pensarse en su desaparición o, al menos, en su pausa como institución profesional, Magallanes logró ascender a Primera División.

Por SERGIO GILBERT J. / Foto: AGENCIAUNO

La alegría por el logro del equipo dirigido por Nicolás Núñez ha sido transversal. Sólo los hinchas de sus rivales directos en la pelea por subir y algún otro fanático extremo dejaron de celebrar el martes cuando el equipo albiceleste se impuso 2-0 a Recoleta en el Bicentenario de La Florida.

¿Por qué ese cariño medio irracional por Magallanes? ¿Qué es lo que cae simpático a los hinchas del fútbol del equipo asentado en San Bernardo?

No hay duda en la respuesta: lo que genera ese respaldo es el sentido de pertenencia que emana desde ese club.

Es que Magallanes, de verdad, representa lo que algunos definen como “chilenidad”.

Ya en sus orígenes, allá por 1897 cuando se formó el club con el nombre de Club Atlético Escuela Normal, el equipo que tuvo como inspirador e impulsor al profesor Erasmo Arellano transparentó principios nobles y muy arraigados en el pueblo, sintetizados en el primer escudo compuesto por cuatro letras L que formaban una cruz y que hacían referencias a igual cantidad de conceptos personales que sus fundadores querían desplegar a través del club: Libre, Leal, Laborioso y Lozano.

Pero no se quedó ahí el tema de los arraigos.

En 1904, el club nacido y asentado en Santiago decidió cambiar su nombre por Magallanes. ¿La razón? Chile se encontraba en ese momento en conflicto con Argentina en la zona austral y el Presidente de la República Germán Riesco, junto al canciller Eliodoro Yáñez, lideraron negociaciones para evitar un conflicto bélico. El tema de la defensa del territorio incentivó el nacionalismo y que el Club Atlético Escuela Normal tomara el nombre de Magallanes fue algo así como la expresión de ese compromiso con la defensa del territorio.

Y suma y sigue.

En 1933 Magallanes, junto a Colo Colo, Bádminton, Audax Italiano, Green Cross, Morning Star, Unión Española y Santiago National, fundan la Liga Profesional de Fútbol, que organiza ese mismo año el primer campeonato con tintes profesionales y que se convierte en el hito del torneo nacional.

Los albicelestes, además, logran el título de ese año luego de definir con Colo Colo (tras empate en puntaje) lo que generó desde ahí el primer gran clásico del fútbol chileno.

Toda esta historia se fue condimentando con los años. Uno de los más reconocidos hinchas del club y gran maestro del periodismo deportivo chileno, Renato González (conocido por sus seudónimos de Mister Huifa y Pancho Alsina) fue un constante promotor de la identidad carabelera, y la tradicional Bandita de Magallanes que acompaña al equipo en todos los estadios, un ejemplo vivo de cariño por los colores del club.

Sí, Magallanes hace décadas que ya dejó de estar en el sitial alto de la competición. A partir de la mitad del siglo XX comenzó a convivir con las penurias y desapareció del escenario como protagonista.

Salvo algunas ráfagas, como aquella que encabezó Hugo Vidal Lazcano como presidente y Eugenio Jara como entrenador -que consolidaron los llamados “Comandos” en los 80- Magallanes ha permanecido en un rincón separado, casi oscuro.

Pero pese a ello, no ha sufrido mella el cariño general, la empatía.

Magallanes nos pertenece a todos. Por eso hoy estamos contentos.