Columna de Sergio Gilbert: PSG o el fallido intento de comprar el éxito

A pesar de gastar, a través de Qatar Investment Authority, cientos de millones de euros en los últimos años, el club no pudo más que sumar títulos locales.

Por SERGIO GILBERT J. / Foto: ARCHIVO

En las últimas horas ha trascendido que, a mitad de este año, cuando se termine de jugar la Ligue 1 para ser más precisos, Lionel Messi dejará de ser jugador de Paris Saint Germain. O del PSG, como comercialmente se le conoce.

Hasta el momento, ni el club parisiense ni el jugador argentino ni su entorno han confirmado la noticia. Pero los medios ya dieron una pista: Messi se aburrió de estar en un club que no lo ha dejado sumar triunfos y galardones a nivel europeo y, a la vez, los dueños de PSG están hartos de la falta de compromiso y divismo del trasandino, quien, esta semana, si avisarle a nadie, se fue a Arabia Saudita a cumplir compromisos comerciales, faltando así a un entrenamiento luego de la derrota de su equipo ante Lorient.

No hay dudas. El megaproyecto que tenía el equipo al contratar a Messi -y juntarlo con Neymar Junior y Kylian Mbappé- no dio resultados. PSG, a pesar de gastar, a través de Qatar Investment Authority, cientos de millones de euros en los últimos años, no pudo más que sumar títulos locales, algo claramente insuficiente contando que el objetivo denunciado era ganar la Champions League para sumar ese trofeo a las escuálidas vitrinas del club, que sólo tienen para exhibir como logros europeos la Recopa de 1996 y la Intertoto de 2001.

¿Por qué fracasó el proyecto?

Las razones son múltiples.

La primera es que, tras perder la final de la Champions 2019-2020 ante Bayern Munich, se produjo una especie de depresión y desesperación por parte de los inversores qataríes que sintieron que la meta que había estado al alcance de la mano se había perdido por no haber invertido lo suficiente.

Por eso, ahí se inició una demencial carrera no sólo por renovar el plantel -que ya era de nivel- sino que derechamente potenciarlo con las grandes estrellas del fútbol europeo. Por ello tener a Lionel Messi tras su conflicto con Barcelona, se convirtió, más que en un objetivo, en una obsesión.

En segundo lugar, la crisis de PSG ha tenido fundamentos en la actitud de sus propias estrellas a las cuales no se les ha hecho fácil la convivencia (a pesar de que todos dicen ser grandes compañeros y amigos).

Al brasileño Neymar y al francés Mbappé no les cayó bien la llegada de Messi porque derechamente les quitaba protagonismo.

A Neymar incluso tuvieron que hacerle un “cariñito” (mantenerle a él la camiseta “10” y pasarle a Messi la “30”) para que no revolviera el gallinero. Y a Mbappé hubo incluso que subirle su sueldo y regalías para que desistiera de irse a Real Madrid.

Con todo, el ambiente no mejoró mucho.

Y también apunta como factor para el mediocre andar de PSG el que la mayor parte de sus titulares privilegiaron el último año su preparación y participación en sus selecciones con miras al Mundial de Qatar, por sobre el interés particular de PSG por ir por la Champions (donde fue tempranamente eliminado este año)

Está claro que el megaproyecto PSG está viviendo sus últimos días de existencia.

Con Messi casi afuera y con Neymar y Mbappé listos también para el desembarco (el primero fue funado por los hinchas en el frontis de su casa, y el segundo de nuevo está en la órbita de Real Madrid), está más o menos claro que el sueño de éxitos forjado a base de petróleo no fue más que un espejismo.

Ninguna plata alcanza para comprar el triunfo.