Columna de Sergio Gilbert: Total, nadie se va a dar cuenta

Lo que debe causar espanto es saber no sólo que a este grupo de incapaces le queda aún un par de años para seguir tomando pésimas decisiones, sino que pensar que ya deben estar fraguando más tonterías que, con seguridad, continuarán hundiendo al fútbol chileno en el fango.

Por SERGIO GILBERT J. / Foto: ARCHIVO

En la ANFP, la máxima es ya un principio: cada día se pueden hacer peor las cosas. Total, seguramente piensan (es un decir) en Quilín, nadie se va a dar cuenta de cada una de las malas decisiones o metidas de pata porque a la gente, al hincha, se le puede tratar como un cliente bobo y poco avispado. Ya está acostumbrado a que le metan el dedo en la boca…

Por eso es que el bochorno de la entrega del galvano chanta a los jugadores de Universidad de Concepción, tras ganar la final de la Zona Sur de la Copa Chile, para los dirigentes, funcionarios y demases empleadillos que diariamente circulan por la casa del fútbol, no pasa de ser una anécdota. Un tema para reírse en el casino a la hora del almuerzo.

Y así lo han hecho ver, pese a que los hechos hablan más que de una desprolijidad, de una manera mediocre de trabajar de personeros igualmente mediocres.

Mire usted cómo fueron los hechos. Como había que entregar un premio (algo ya absurdo en esta instancia) y el trofeo que se supone estaba hecho para este fin se les quedó a los árbitros en Santiago (que debían llevarlo a Concepción como gauchada porque así le salía más cómodo y barato a la ANFP) entonces a uno de los “genios” se le iluminó la ampolleta y dio la solución: “Démosle algún galvano viejo, le ponemos una calcomanía de la ANFP y la hacemos de oro. Nadie va a cachar…”.

Error.

Ni los jugadores de Universidad de Concepción que recibieron el trofeo chanta, ni los reporteros gráficos y periodistas presentes en la “corta pero emotiva ceremonia” de la entrega del premio, son tan tarados como para no darse cuenta de la charada que significaba la entrega de este “premio” que en sus orígenes había sido mandado hacer en 2019 por la Municipalidad penquista por la presencia del equipo peruano Sporting Cristal en la Octava Región (y que dejaron olvidado quizá por qué razón).

Claro, para los sabios que conducen hoy el fútbol, este episodio es un detalle. Una raya más del tigre. Porque son tantas y tantas las estupideces que se han hecho, tantos desaciertos que se han cometido, tanta la incapacidad demostrada, tan baja la capacidad intelectual y técnica que han desplegado y que los ha convertido en una de las peores administraciones de la historia, que una equivocación como la de Concepción y el trofeo es sólo un cuento para reírse y nada.

Lo tremendo, lo que debe causar espanto es saber no sólo que a este grupo de incapaces le queda aún un par de años para seguir tomando pésimas decisiones, sino que pensar que ya deben estar fraguando más tonterías que, con seguridad, continuarán hundiendo al fútbol chileno en el fango.

Sigan no más con el bailoteo, señores de Quilín. Nadie los está mirando, nadie les va cobrar la cuenta, nadie los va a sacar en día de mañana a dar explicaciones.

Todos somos tarados. No nos damos cuenta de nada…