Columna de Sergio Ried: Jarry sí, Jarry no

Revuelo ha causado el anuncio del número uno de nuestro tenis de que no estará disponible para representar a Chile en los Juegos de Santiago 2023.

Por SERGIO RIED / Foto: ARCHIVO

Las razones esgrimidas para restarse de la competencia tenística de los Panamericanos por Nicolás Jarry, nuestra mejor raqueta, no son del todo convincentes para tomar tan drástica e impopular decisión.

Porque si bien Nico está pasando por la mejor etapa de su carrera y existe una norma de la ATP que impone a los top 30 a participar en todos los Masters 1000 (el está 29), hay que decir que el torneo de esa categoría, más cercano a nuestros Juegos es el de Tokio, Japón, y se juega entre el 9 y el 15 de octubre, en tanto que el tenis en los Juegos de Santiago es entre el 21 y 26 del mismo mes. O sea, que un jugador puede participar en la capital nipona y luego viajar con suficiente tiempo a Santiago, para estar en el evento más importante de la historia del deporte chileno.

Recordemos que, desde que Luis Ayala obtuvo medalla de oro en Chicago 1959, otros chilenos han tenido lúcidas actuaciones. Como Ricardo Acuña, presea de plata en Puerto Rico; Adrián García en Río 2007 y hasta Marcelo Ríos, habiendo sido número uno del mundo, obtuvo la plata en República Dominicana.

Incluso en los últimos Juegos de Lima 2019, Tomás Barrios fue medallista de plata.

¿MEDALLAS O PUNTOS ATP?

Es una pregunta constante desde que André Agassi, luego de ganar la medalla de oro en los Juegos Olímpicos de Atlanta 1996, dijo que para él ese honor era superior al de haber ganado Wimbledon. Allí se abrieron las puertas para que los tenistas profesionales comenzaran a participar en los Juegos Olímpicos y luchar por medallas y gloria en lugar de puntos ATP y dólares.

Lo mismo, aunque en menor escala, ocurrió con los Panamericanos, donde hasta Enrique Morea, Art Larsen, Tomaz Koch y Luis Ayala fueron héroes medallistas.

«No existe un honor más grande para un deportista que representar a su país», han dicho jugadores, dirigentes y pueblos que adoran a aquellos que lucen orgullosos una camiseta con los colores patrios. Y más aún si de su cuello cuelga una medalla.

Y si no, que lo digan nuestros medallistas olímpicos, Nicolás Massú y Fernando González.