Columna de Sergio Ried: Massú, cesante

El austríaco Dominic Thiem puso fin a la relación laboral de cuatro años con su entrenador chileno.

Por SERGIO RIED / Foto: ARCHIVO

Luego de una campaña extraordinaria que lo llevó a ser tercero en el mundo, el tenista austríaco Dominic Thiem comenzó a tener problemas físicos que lo hicieron caer en una espiral de derrotas que lo dejaron en el lugar 300.

Atrás quedaron el subtítulo en el US Open y el Masters 1000 de Indian Wells, nada menos que ante Alexander Zverev en Nueva York y sobre Roger Federer en el desierto californiano. Atrás quedaron sus finales en el Abierto de Australia y en Roland Garros.

Todo era felicidad y optimismo en casa de los Thiem, hasta que una lesión a la muñeca terminó con sus sueños de grandeza. Y fue en esos momentos difíciles donde su coach Nicolás Massú se mantuvo a su lado.

La vuelta al circuito en 2022 no pudo ser peor y sumó derrota tras derrota en primera ronda de torneos menores.

El pobre Dominic iba en caída libre y nada podía detenerlo. Fueron momentos de angustia y dudas, que su entrenador chileno, con su reconocido e indomable espíritu de lucha, trataba de revertir. Pero no había caso. Dominic ya no era el mismo y su juego distaba mucho del antiguo tres del orbe.

Hasta que el hilo se cortó y el austriaco decidió cambiar de rumbo despidiendo a su querido y respetado coach.

«Eres un tipo extraordinario Nico y seguiremos siendo amigos toda la vida, pero creo que es el momento que cada uno siga su propio camino», fueron algunas de las sentidas palabras de despedida de Dominic.

Aunque dudamos que algún otro coach pueda devolvernos al exitoso y sorprendente Dominic Thiem de 2019 , le deseamos lo mejor.

Nico seguirá siendo un ganador, dirija a quien dirija en el futuro.