Columna de Sergio Ried: Mordisco al tenis

Los creadores del LIV -la liga paralela de golf- competencia que arrancó en 2022 y que afectó directamente al PGA (Professional Golf Association), ahora dirigieron sus garras, con los petrodólares del imperio saudita, a la ATP y la WTA. Se unieron a dichos organismos que rigen el tenis profesional para dar origen a una entidad que denominaron World Tennis League.

Por SERGIO RIED / Foto: TWITTER

De entrada, esta nueva liga reclutó a Alexander Zverev, Felix Auger Aliassime, Novak Djokovic, Holger Rune y Dominic Thiem, y entre las damas, a Iga Swiatek, Paula Badosa, Bianca Andreescu y Sania Mirza, entre otros jugadores y jugadoras top para que disputen un torneo de exhibición en las canchas duras del Coca-Cola Arena de Dubai.

Allí, entre los días 19 y 24 de diciembre, cuatro equipos denominados Eagles, Hawks, Falcons y Kites, conformados por cinco jugadores (tres varones y dos damas o viceversa), lucharon en un formato round robin de todos contra todos, en cuatro grupos de cuatro jugadores, con un singles varones, uno de damas y un doble mixto. Con este formato, heredado de la fenecida Copa Hopman, brindaron interesantes duelos a la vez que servían a los actores para sumar horas de cancha antes del Abierto de Australia, primer Grand Slam de la temporada 2023.

Así se pudo asistir al regreso del alemán Alexander Zverev tras su grave lesión, al gran momento que sigue viviendo el canadiense Auger Aliassime y a confirmar que en el plano femenino aún no aparece una nueva Serena Williams, ya que la número uno del mundo, la polaca Swiatek, no dan el ancho.

Pasado el colador de las fases de grupo, alcanzaron la gran final los Falcons de Zverev (foto principal) y los Kites de Auger Aliassime, quien pese a haber derrotado fácilmente al germano su triunfo no bastó para que su equipo se quedará con el título, ya que sus oponentes se llevaron la corona merced a las victorias de Elena Ribakina sobre Iga Swiatek y de Anastasia Pavluchenkova-Dominic Thiem sobre Sania Mirza-Holger Rune.

Así terminó este nuevo paso de los Emiratos Árabes hacia la conquista del tenis.

Sólo es cuestión de dólares.