Columna de Sergio Ried: Recordando al Pato Bañados

Desde mi paso por el Saint George’s College de Pedro de Valdivia fuimos grandes amigos, porque nos unía el amor al deporte y especialmente por el equipo de la UC. 

Por SERGIO RIED / Foto: ARCHIVO

Distanciados por  la distancia y nuestras actividades, él en Washington DC en la radio La Voz de América y yo becado en Francia primero y radicado por más de 15 años en Estados Unidos, recuerdo que hasta nuestros respectivos alejamientos de Chile, como periodistas teníamos acceso a la cancha del Estadío Nacional y allí nos sentabamos en el pasto mismo, detrás del arco Sur (algo impensado en nuestros tiempos).

En los partidos nocturnos cuando el césped húmedo dejaba la pelota jabonosa y rapidísima nos llevábamos terribles pelotazos de Leonel Sánchez y otros bombarderos de la época. No teníamos la mejor visión del juego, pero sí de los detalles cerca del área que teníamos a escasos metros y lo que se decían los jugadores. 

Recuerdo que estábamos a metros de Carlos Reinoso cuando fue homenajeado en el centro del campo en su último partido por Audax Italiano, antes de partir a México. También fuimos testigos de los detalles del famoso encuentro definitorio de la Copa Libertadores, que Peñarol de Montevideo le ganó al River Plate de Amadeo Carrizo, que tuvo la mala ocurrencia de parar con el pecho un remate de Abad y luego sufrir los insultos y los goles de los charrúas que se quedaron con la copa 

Años después, ya ambos radicados en Chile, seguimos viéndonos en una época en la que Pato pasaba por momentos difíciles en lo profesional y personal. 

Llegaba temprano en la mañana al Hotel Sheraton donde yo hacía clases de tenis y me esperaba para que lo acompañara a tomar desayuno en el mismo hotel. Sin trabajo y con problemas familiares me decía lo terrible que era levantarse y quedar desocupado. Una angustia que se prolongó en el tiempo y que finalmente lo llevó a la muerte el 7 de mayo de 2023.

Descansa en paz Pato y disfruta desde arriba, del fútbol, los goles de la UC y nuestras noches sentados detrás del arco sur del Estadío Nacional.