Columna de Sergio Ried: Triste récord del tenis chileno

El deporte que más satisfacciones le ha brindado a nuestro país, hoy se ve sumido en la vergüenza y el repudio de todo el mundo. Porque al cerrar este año 2022 hemos sido golpeados por noticias que jamás hubiéramos querido recibir. 

Por SERGIO RIED / Foto: ARCHIVO

Acostumbrado a éxitos dentro de la cancha, nuestro tenis esta vez ha sido golpeado por noticias que atentan contra el fair play y la integridad deportiva. La tenista número uno de Chile, Bárbara Gatica, ha sido suspendida por tres años por amaño de un partido suyo y doping, al paso que su contraparte masculina Sebastián Rivera, ex tenista y hoy entrenador, ha sido suspendido DE POR VIDA por amaño de 64 partidos, el fraude más grande en la historia del tenis.

Sumados estos dos casos a los del joven Felipe Hernández, suspendido por tres años por dar positivo de uso de Nandrolona y Michel Vernier por siete años por amaño de partidos en 2018, el de Nicolás Jarry por 11 meses por dopaje y el de Bastián Malla (661 ATP) por consumo de marihuana, deja a nuestro tenis en un sitial que nunca hubiéramos deseado.

Aunque tal vez sea la última bomba que explotó al expirar este año 2022, la que remeció hasta sus raíces a un deporte que alguna vez fue llamado blanco. Ésta fue la ya citada de la número uno de Chile y 112 WTA, Bárbara Gatica, que fue acusada de arreglar un partido suyo por dinero en 2016 y suspendida de toda actividad relacionada con el tenis durante tres años, lo que para una chica de 26 significa el fin de su promisoria carrera. Agrava su falta, un castigo pendiente por uso de Boldenoma y Metabolito, dos sustancias prohibidas.

Podríamos seguir y seguir hurgando en casos recientes y en otros más antiguos, pero en realidad lo que urge es encontrar las causas de estas actitudes. ¿Falta de medios para asumir una carrera muy costosa, falta de apoyo estatal y de la empresa privada, presión de padres y entrenadores?

Sea cual fuere la respuesta, nada justifica la trampa, la ignorancia de las reglas deportivas ni la falta de probidad.