Columna del dúo Leña Gruesa: Pablo Milanés, en el pentagrama celeste

A los 79 años, de uno de los pilares más robustos de la trova cubana, ha iniciado su viaje armónico a escenarios celestes.

Por ERNESTO Y ÁLVARO CORTEZ / Foto: ARCHIVO

Pablo Milanés es el forjador de un estilo único que se convirtió en formato permanente dentro de la América Latina, llamado La nueva trova cubana. Tras una lucha incansable contra el cáncer, nos deja luego de casi siete décadas de vida de una impecable vida artística.

Desde sus comienzos como solista en el año 1959, sumándose posteriormente al grupo Los Bucaneros, comenzó a hacer huella en un estilo que, muy pronto, sería reconocido por el mundo entero. Las turbulencias del año 1966 se hacían sentir con especial poder en Latinoamérica, fundamentalmente en Cuba donde los embates políticos hacían tambalear el país más allá de sus fronteras.

Es en este escenario donde Pablo Milanés es enviado por las autoridades a un campo de trabajo forzoso de la Unidad Militar de Ayuda a la Producción (UMAP), en la zona de Camagüey, en el centro de la isla. Una vez lejos de La Habana, el año 1967 comienza su prolífera creación artística, componiendo canciones con carga política y, posteriormente, sumando un alto nivel de sentimientos y musculatura filosófica. Lo anterior, en la “Casa de las Américas”, lugar donde junto a otros connotados artistas latinoamericanos proyectaría su inigualable estilo de interpretación y autoría.

Fuente inagotable de motivación, melodías, armonías y versos para quienes circulábamos entre las décadas del 80 y 90 por los pasillos del Liceo Experimental Artístico y posteriormente en la escuela de música, que por esos tiempos patrocinaba la SCD, en sus emblemáticas sedes de calle Dardignac y Santa Filomena, sin duda fueron tiempos de canciones inolvidables.

Como no recordar “Los versos sencillos de José Martí” (1973), “La vida no vale nada” (1976), “Nueva visión con Emiliano Salvador” (1979), “Identidad” (1990), “Canto de la abuela” (1991), entre una infinidad de trabajos más. Políticamente se manifestaba como un defensor de la Revolución cubana, se identificó por mantener una posición de crítica pública ante las equivocaciones que se han cometido en la administración del país.

En la mañana de este 22 de noviembre, en la Clínica Universitaria de Navarra, en Madrid, dejó de existir el maestro, un síndrome mielodisplásico, variedad de cáncer que disminuye la respuesta inmunitaria, acabó con la existencia terrenal del artista, pero perpetuó una obra colosal de la cual todo mundo reflexiona en estas horas, sin duda una de las dianas mas bellas que adornaran las columnas del oriente eterno.

Su prosa, su poesía, la elección magistral de sus melodías y, en definitiva, todo su conjunto armónico, hacen de Pablo Milanés una figura fundamental en la plataforma artística iberoamericana.

Quedarán como parte de esta existencia canciones que forman una articulación inmutable del acervo cultural: «Yolanda», «El breve espacio en que no estás», «Yo no te pido», «Para vivir», «De qué callada manera», «El amor de mi vida», “Yo pisaré las calles nuevamente”, entre muchas otras.

 

Ernesto y Álvaro Cortez forman el dúo Leña Gruesa, y por más de 25 años fueron parte del legendario grupo Quelentaro. Hoy son exclusivos exponentes del canto, copla y poesía del hombre-pueblo, con un estilo propio en que interpretan parte de la discografía de Quelentaro.