Compliance y Ley 21.595: entendiendo la nueva era de la transparencia empresarial

Descubre cómo el compliance puede resguardar a tu empresa, asegurando cumplimiento y ética en todas las operaciones.

Por EL ÁGORA / Foto (referencial): ARCHIVO

En el complejo panorama empresarial actual, el compliance ha emergido como un pilar fundamental para las organizaciones que buscan no sólo sobrevivir, sino prosperar en un entorno regulado y competitivo. Con la entrada en vigor de la Ley N°21.595, que busca fortalecer la transparencia y el buen gobierno corporativo para prevenir y detectar oportunamente la comisión de delitos económicos y ambientales, surge una pregunta crucial: ¿qué es exactamente el compliance y por qué es vital para cualquier negocio?

El compliance, derivado del verbo «cumplir», se refiere al conjunto de políticas, procedimientos y controles internos que una empresa implementa para garantizar que sus operaciones estén en total conformidad con las leyes y regulaciones aplicables. Desde normativas financieras hasta estándares ambientales y de protección de datos, el compliance abarca todos los aspectos que afectan la conducta ética y legal de una organización.

El surgimiento de esta práctica empresarial se debe a varios factores, incluyendo la creciente complejidad de las regulaciones y la necesidad de mitigar riesgos operativos y legales. Empresas de todos los tamaños y sectores han enfrentado consecuencias severas por no cumplir con las normativas vigentes, desde sanciones económicas hasta daños irreparables a la reputación. Ejemplo de ello es el caso farmacias, donde tres reconocidas cadenas sufrieron multas significativas y un daño considerable a su reputación por prácticas comerciales indebidas.

IMPLEMENTACIÓN DE SISTEMAS DE COMPLIANCE

Para integrar eficazmente el compliance en una organización, es fundamental seguir un proceso estructurado que asegure una implementación coherente y sostenible de las políticas y procedimientos necesarios. Este proceso puede dividirse en varias etapas clave, cada una de las cuales desempeña un papel crucial en la construcción de un programa de robusto y efectivo:

-Identificación de riesgos. Crear un mapa de riesgos que identifique áreas críticas y niveles de exposición.

-Priorización y gestión. Analizar y priorizar riesgos para desarrollar políticas y un código ético que guíen el comportamiento organizacional.

-Comunicación y capacitación. Informar y educar a todo el personal sobre las políticas de compliance y establecer canales de consulta y reporte.

Aunque puede parecer complejo, hoy en día existen soluciones como Admiral One, una herramienta integral diseñada para facilitar la implementación y gestión de programas de cumplimiento y prevención del delito en empresas de todos los tamaños. Esta plataforma permite evaluar riesgos, capacitar y concientizar al personal, gestionar de forma efectiva las denuncias, realizar due diligence y conocer a mi cliente interno y externo, promoviendo así la transparencia y la ética corporativa.

El compliance no es sólo una obligación legal, sino una estrategia empresarial indispensable para adaptarse a un entorno regulatorio cada vez más riguroso. Desde mitigar riesgos hasta mejorar la transparencia y la gobernanza, el cumplimiento se posiciona como un pilar esencial para el éxito a largo plazo de cualquier organización, independientemente de su tamaño o sector.