Concentración neonazi remece a París

El gobierno respondió con evasivas cuando se le cuestionó el porqué la marcha había sido autorizada.

Por ANDRÉS ALBURQUERQUE / Foto: TWITTER

El presidente de Francia, Emmanuel Macron, afronta un nuevo problema, luego de que se produjese una inusual concentración neonazi en calles de París, autorizada por las autoridades de gobierno.

La policía y el ministro del Interior francés se enfrentaron a preguntas y críticas sobre el porqué se autorizó la marcha de unos 600 neonazis por las calles de la capital.

El departamento de Policía de París explicó que no tenía poderes legales para impedir una manifestación, a menos que hubiese “un riesgo probado para el orden público. Dado que esta manifestación no había causado problemas de orden público en años anteriores, el prefecto de París no estaba en condiciones de tomar medidas para prohibirla”, señaló un comunicado.

La manifestación anual de militantes de extrema derecha vestidos de negro se produjo en circunstancias que las autoridades reprimen a los manifestantes que golpean cacerolas contra el gobierno, con nuevas restricciones establecidas el lunes para evitar que el presidente Macron sea ahogado por el ruido durante sus discursos.

En la marcha neonazi participaron varios centenares de hombres de grupos de extrema derecha que desfilaron con banderas y corearon consignas para conmemorar la muerte de un activista de extrema derecha, Sebastien Deyzieu, ocurrida en 1994.

La manifestación fue autorizada por las autoridades municipales, y se pudo ver a la policía patrullando en las inmediaciones. Francia celebró el lunes su tradicional fiesta del 8 de mayo, para conmemorar la victoria de las fuerzas aliadas sobre la Alemania nazi en 1945 y las vidas perdidas en la lucha contra el fascismo.

David Assouline, senador del Partido Socialista, pidió “explicaciones” al ministro del Interior, Gerald Darmanin, por la marcha. “Es inaceptable haber permitido que 500 neonazis y fascistas desfilen en el corazón de París. Sus organizaciones, la exhibición de su ideología, eslóganes, insignias son tanto un insulto a los muertos como una incitación al odio racial”, escribió en Twitter.

Ian Brossat, portavoz del Partido Comunista, bromeó diciendo que “las cacerolas son claramente más peligrosas que las botas de goma”.