Condenado gendarme por abuso y apremios en contra de detenida

La víctima, una ciudadana boliviana, pasó por este trance en diciembre de 2021, a manos de un gendarme de la cárcel de Alto Hospicio.

Por EL ÁGORA / Foto (referencial): ARCHIVO

Un gendarme de la cárcel de Alto Hospicio, fue condenado a dos penas de tres años y un día de presidio efectivo, tras ser hallado culpable de abuso sexual y apremios ilegítimos en contra de una mujer, hechos ocurridos en diciembre de 2021.

La condena fue dictada en el tribunal de Juicio Oral en lo Penal de Iquique, en fallo unánime.

El tribunal de primera instancia aplicó, además, a J.A.R.Z. las accesorias legales de inhabilitación absoluta para cargos y oficios públicos durante el tiempo de la condena.

Una vez que el fallo quede ejecutoriado, el tribunal dispuso que se proceda a la toma de muestras biológicas del sentenciado, para determinar su huella genética e inclusión en el registro nacional de ADN de condenados.

La víctima es una mujer de nacionalidad boliviana que fue formalizada el 14 de septiembre de 2021 por el delito de tráfico de estupefacientes, por lo que se decretó su prisión preventiva.

Para el cumplimiento de la cautelar, la mujer fue trasladada por funcionarios de Gendarmería desde la Comisaría de Pozo Almonte al Complejo Penitenciario de Alto Hospicio.

Según estableció el tribunal, luego de ingresar la mujer al calabozo del vehículo -sector separado del habitáculo destinado a los custodios por una puerta de metal- el gendarme, identificado como J.A.R.Z., abrió el calabozo y ordenó salir a la víctima, indicando que le haría una revisión, sacándole los grilletes y exigiéndole que se desnudara.

Según denuncia de la detenida, ella accedió lo pedido por el gendarme, quien comenzó a tocarla de manera inapropiada, «mientras le decía que, si era primera vez que estaba detenida y no hablaba, la llevaría donde la gente buena, pero si decía algo, pediría que le pegaran y la pusieran en una celda con personas malas».

Los otros gendarmes se percataron, a través de las cámaras de vigilancia, que la detenida no estaba allí, por lo que detuvieron el vehículo y, al hacerlo, vieron por las cámaras que la víctima volvía a ingresar al calabozo con su torso desnudo. Al descender y abrir el carro, vieron al imputado con las ropas de la víctima.