Copa Chile: Colo Colo aseguró una nueva participación internacional

Como se presumía, Colo Colo logró su paso a la final de la Copa Chile tras derrotar por 2-0 a Universidad Católica, en el encuentro “de vuelta” disputado en el Estadio Monumental. Porque el Cacique, que ya había sido superior a su rival en los dos choques precedentes, por el Torneo de Apertura y en el encuentro “de ida” de este certamen, tenía naturalmente que acentuar su superioridad frente a un cuadro “cruzado” que, con la mira puesta en el partido del fin de semana, frente a Deportes Iquique, mandó a la cancha un equipo alternativo que nunca pudo ponerse a la altura de las circunstancias.

El cuadro albo fue tan superior, que ni siquiera en inferioridad numérica, tras la expulsión del “Pajarito” Valdés en el minuto 71, producto de una torpeza impropia de un jugador profesional de su trayectoria, vio en peligro su victoria. Al frente tuvo un rival tan insulso y sin ideas que hasta quedó la impresión de que el cuadro de Guede, en la segunda etapa sobre todo, hasta sacó el pie del acelerador y se dedicó a atesorar una ventaja que le abría amplia la ruta hacia la final del torneo.

El primer tiempo fue una pesadilla para Universidad Católica y sobre todo para su arquero, Constanzo. Colo Colo llegaba por todas partes y la defensa “cruzada” hacía agua por todos lados. Quedaba la impresión de que la cuenta se abría en cualquier momento, porque hasta el palo había acudido en ayuda del meta católica cuando ya estaba absolutamente vencido tras un disparo de sobrepique de Paredes y luego fue el propio meta quien tuvo que jugarse el pellejo para bloquear un disparo a quemarropa de Rodríguez.

En el otro extremo de la cancha, por contraste, Garcés vivía una tarde extremadamente tranquila.

La defensa alba abortaba una y otra vez las escasas y tibias cargas que intentaba el equipo de Mario Salas. Las pocas veces que sus hombres en punta podían arrimarse, ya sea por la marca de los defensores de Colo Colo, o por la presión que ejercían todos, a Universidad Católica el balón no le duraba nada en su poder.

Cuando llegaban a tenerlo, además, había más torpeza que acierto. La pelota a varios les quemaba los pies y la perdían seguido en sectores neutros de la cancha, cuando no pretendían resolver con combinaciones que eran casi siempre desmedidas.

Con ese panorama, lo cierto es que la única incógnita que iba quedando era cuánto se iba a demorar Colo Colo en abrir la cuenta y comenzar a cerrar la llave. Incógnita que se resolvió en el minuto 36, cuando una pared larga de Martín Rodríguez y Paredes se vio facilitada por la falla del central Kuscevic, que lo tenía todo para cortar la jugada y, sin embargo, falló ostensiblemente, dejando a Rodríguez destapado para que picara con talento el balón ante la salida desesperada de Constanzo.

La segunda etapa mostró a un cuadro albo que, a favor de la ventaja, y del resultado obtenido en San Carlos, se mostró mucho más contenido y menos ambicioso. Era Universidad Católica la que tenía que jugarse, pero ni siquiera los cambios que hizo Salas pudieron cambiarle el rostro a un equipo nublado y casi siempre insulso.

El partido y la llave Colo Colo la cerró en el minuto 57, cuando otra combinación entre Rodríguez y Paredes el goleador albo la culminó con un remate suave y colocado tras un corto dribling que le sirvió para dejar atrás a Lanaro.

Partido liquidado. Ni siquiera los ingresos de Castillo y Noir sirvieron de algo. Con diez jugadores, Colo Colo especuló con la ventaja para cerrar sus líneas en torno a Garcés. Se transformó por momentos en un frontón, pero sin que Universidad Católica pudiera traducir ese improductivo y estéril dominio en posibilidades de gol.

Garcés, que en todo el partido sólo había tenido una atajada de mérito, mandándola al tiro de esquina tras un cabezazo de Jaime que se le colaba en un rincón alto, recién en los descuentos debió intervenir de nuevo para justificar su presencia: frente a un pase del juvenil Lobos que pudo superar por fin el cerco albo, se mandó dos tapadones consecutivos frente a remates de un Bravo absolutamente solitario.

El triunfo albo quedará en la historia porque el jugar la final de la Copa Chile le asegura desde ya participación internacional el año próximo, ya sea en la Copa Libertadores en el caso de campeonar, o en la Sudamericana en el caso de perder el encuentro definitorio.

Pero no sólo por eso: quedará el registro del sentido homenaje al Chapecoense. Porque mientras los jugadores “cruzados” exhibieron todos un brazalete negro, los albos lucieron junto a la insignia propia la del malogrado club brasileño, que a la misma hora que jugaban Colo Colo y Universidad Católica debía disputar en Medellín la final de la Copa Sudamericana frente al Atlético Nacional y no pudo por la horrible tragedia que el destino le tenía deparada.

Fue emocionante, además, apreciar que, en señal de respeto a las víctimas, 40 mil personas lanzaron al aire globos verdes, los colores del Chapecoense, mientras el tenor Tito Beltrán interpretaba ante el silencio y el recogimiento general el “Ave María” de Franz Schubert.

Everton, finalista

En el Estadio de La Florida, entretanto, el cuadro viñamarino sacaba su pasaje a la final venciendo por la cuenta mínima a Audax Italiano, ratificando, de paso, su gran momento futbolístico desde que asumió la banca “Vitamina” Sánchez.

El solitario tanto de Bryan Rodríguez no hizo más que refrendar el resultado de Viña del Mar la pasada semana, en que el cuadro “ruletero” se había impuesto por 3-2 al equipo itálico.

PORMENORES

Copa Chile. Partido revancha de la fase semifinal.
Estadio: Monumental.
Público: 38.000 mil personas controladas.
Arbitro: Jorge Osorio.

COLO COLO: Garcés; Zaldivia, Barroso, Baeza; Figueroa (83´ Fierro), Suazo, Pavez, Rodríguez (66´ Araya); Valdés; Rivero (82´ Fernández), Paredes.

U. CATOLICA: Constanzo; Magnasco, Kuscevic, Lanaro, Cordero; Carreño, Manzano (64´ Lobos), Espinoza (73´ Castillo); Bravo, Jaime y Muñoz (59´ Noir).

GOLES: Rodríguez a los 36´ y Paredes a los 57´.

Tarjetas amarillas: En Colo Colo, Garcés, Zaldivia y Paredes. En Universidad Católica, Cordero, Manzano, Carreño, Muñoz y Noir.

Tarjeta roja: Jaime Valdés, de Colo Colo, a los 71 minutos.