Copa Chile: competencia que no siempre tiene justicia deportiva

Comenzó el torneo que da un cupo para la Copa Libertadores y en el que participan los equipos de Primera A, Primera B y Segunda División y hasta Tercera A. Pero la obligación de contar con cinco juveniles en la nómina y no menos de tres en cancha para que sumen 180 minutos, complica a los clubes de las series menores, algunos de los cuales no tienen divisiones de fútbol joven.

Por SERGIO ANTONIO JEREZ / Foto: TERESA RAMÍREZ

Debe decir: Volvió el fútbol. Aunque no por el campeonato nacional, que se reanuda a fines de mes, sino con la ya tradicional Copa Chile, que entrega un cupo para la Copa Libertadores y en la que participan los equipos de Primera A, Primera B, Segunda División y hasta Tercera A.

Ya estamos en la tercera fase, en la que comienzan a competir los elencos de la división de honor, que hacen de cabeza de serie ante los cuadros que pasaron las dos primeras etapas.

La competencia se inició con una sorpresa, ya que este jueves Audax Italiano cayó de local ante San Antonio Unido por 2-1. En la tarde del viernes Curicó Unido y Santiago Wanderers finalizaron 1-1.

El sábado, a las 12:30, se miden Magallanes-Everton (transmite TNT); a las 15:00, Santiago Morning-Unión La Calera y Cobresal-AC Barnechea; a las 15:30, Unión San Felipe-Universidad Católica (TNT); a las 17:00, Ñublense-Independiente de Cauquenes; a las 17:30, Universidad de Concepción-Deportes La Serena, y a las 18:00, Puerto Montt-Huachipato y Colo Colo-Deportes Temuco (TNT).

El domingo se enfrentarán a las 12:00, Deportes Linares-Deportes Antofagasta; a las 12:30, Deportes Melipilla-Coquimbo Unido y Cobreloa-Palestino (TN); a las 15:30, General Velásquez-Universidad de Chile (TNT), y a las 18:00, Unión Española-Provincial Ovalle (TNT) y Fernández Vial-O’Higgins.

Para esta ocasión hay una serie de cambios en la reglamentación, de acuerdo a las versiones anteriores. El más significativo es el que obliga a los clubes a poner en cancha a dos o tres jugadores sub 21 que tienen que sumar 180 minutos en cada partido, una exigencia no menor que ha provocado reacciones adversas en algunos equipos, en especial de la Segunda División, que no tienen divisiones menores compitiendo en el torneo del Fútbol Joven.

Es el caso de General Velásquez, rival de Universidad de Chile, que no cuenta con la serie sub 21, por lo que se siente claramente en desventaja.

Y justamente fue su técnico César Bustamente quien se refirió a la regla que obliga a la presencia de los juveniles en la alineación. “Nosotros no tenemos fútbol joven, así que, por suerte, pudimos recurrir a Universidad de Concepción para que nos facilitara algunos, los que, seguramente, cuando vuelvan a su club estarán en condiciones de pelear por un puesto de titular”. Agregó que no queda otra que acatar la norma, pero que no le parece buena idea la obligatoriedad de poner sub 21 en cancha. “Muchas veces van a la banca y no suman minutos y otras veces juegan por cumplir y luego desaparecen”.

César Bustamante, entrenador de General Velásquez.

La otra diferencia con este tipo de competencia en otros países, como en España, por ejemplo, es que a los equipos de series inferiores se les respeta a ultranza su calidad de locales, sea cual sea la capacidad de su estadio, jugando siempre en casa el encuentro de ida. Acá, la autoridad le negó la posibilidad a General Velásquez de utilizar su sede en San Vicente de Tagua-Tagua, obligándolo a arrendar un estadio y movilizarse a otra localidad, en este caso, al estadio El Teniente de Rancagua, con los gastos extras que eso requiere, en circunstancias que los recursos no son los mismos que los de las instituciones de la serie de honor.

¿Justicia deportiva? Ni tanto. Se podría soslayar la calidad y capacidad de los recintos de los clubes de estas series decretando jugar sin público visitante, pero es discutible la decisión de privar a una localidad de vivir la fiesta del fútbol, porque no siempre tienen la opción de medirse con elencos de primera categoría.