Cosa de tiempo

El estilo de juego conseguido por el equipo femenino de la U hace vaticinar que, sea cual fuera el resultado en la disputa del tercer puesto en la Copa Libertadores, el equipo de Carlos Véliz tendrá su revancha.

Por ANDREA HERNÁNDEZ

Poco más de un año se cumplió desde que iniciaron su pretemporada. En enero del 2020, Carlos Véliz presentó un proyecto al plantel, con entrenamientos por duplicado tres veces a la semana para la puesta a punto, que contemplaba la lucha por el campeonato, ponerse a la altura de los equipos que llevaban más tiempo trabajando, impregnar un estilo de juego y cautivar a la hinchada azul para que alentara sin distinciones al equipo femenino. Un último punto, quizás irrelevante para muchos pero digno de desarrollar para mí. 

El paso a la final me tocó verlo en un buen local futbolero. El partido ya había comenzado cuando un par de jóvenes, de no más de veinte años, se sentaron en la mesa del costado. Ambos vestían camisetas azules: uno la mítica del 94’; el otro, la del ya retirado Walter Montillo. 

A ratos comentábamos el partido, intentando descifrar cómo la Paloma había fallado ese penal. Insólito. Una tensión que se incrementó en los penales para definir al otro equipo finalista. El de la camiseta retro se dio vuelta en cada penal que las leonas debían convertir y gritó como goles las loables intervenciones de la portera Natalia Campos, una que ha sido clave en la campaña histórica de Libertadores. Ya descartada la ilusión de quedarse con el trofeo, había otro objetivo por tachar del listado. 

Lo de pelear el torneo ni siquiera requiere análisis: lo lograron. Por eso están hoy a horas de disputar el tercer lugar del certamen internacional luego de pelearles el título a las bohemias, cuyo proyecto lleva años de desarrollo. 

En cuanto al juego, resulta interesante intentar comprender qué propone esta U en la cancha. Su planteamiento está arraigado en la velocidad de Zamora por la derecha, en la experiencia de Guerrero saliendo del fondo y en la increíble capacidad – y zurda- de López. Es ahí, desde mi punto de vista, donde las piezas de Véliz cuajan. Algo así como una columna vertebral, que venía dando réditos incluso cuando no estaba Campos bajo los tres tubos.

Con esa base se afianza un colectivo que visibiliza el trajín de Pinilla por la izquierda, la solidez de Ramírez complementando a la Jefa, el trabajo silencioso de Groff y la interiorización de Gutiérrez. A la explosión por las bandas, principalmente por la derecha, la movilidad de Sánchez cae como anillo al dedo. De hecho, sus partidos apareciendo desde atrás dan cuenta de su agilidad y gran capacidad técnica. Oviedo es otra más de buen pie que no ha tenido dramas en consolidarse. 

Al final del día, los errores existen, pero la idea está clarita. Independiente de lo que se resuelva hoy frente a Corinthians, hay una certeza mucho mayor: la U apostó y ganó. Es cosa de tiempo para que obtengan su justa revancha.

ACTUALIZACIÓN

En el partido por el tercer lugar, la Universidad de Chile se inclinó 0-4 frente al Corinthians, que llegó a la cita de Argentina como campeón defensor. Para el cuadro brasileño convirtieron Adriana, de penal, Victoria en dos oportunidades y Juliete.

De esta forma, la U se despide de su primera participación de la Copa Libertadores con la frente en alto, en un torneo que nuevamente queda en manos de un cuadro brasileño, después del triunfo 2-1 en la final de Ferroviaria sobre América de Cali.