Crean app con inteligencia artificial para tener citas con artistas muertos

La efervescencia que ha tenido la IA en el mundo, ahora tiene como objetivo a la gente “culta” que quiere tener citas necrovirtuales con artistas como Picasso, Gauguin o Gertrude Stein.

Por SEBASTIÁN GÓMEZ MATUS / Fotos: ARCHIVO

Inspirada en Raya, la aplicación donde puedes tener citas con celebridades, OpenAI acaba de lanzar ArtIAa, una app donde se tienen citas con artistas muertos. De todas formas, aún está a prueba.

Es conocida la anécdota de Isak Dinesen cuando al dictar una novela, la escribiente le dijo que tal personaje había muerto unas páginas antes: “Querida”, respondió la escritora, “eso no tiene la menor importancia”.

Visto así, ¿quién querría tener citas con artistas muertos? Como casi toda la tecnología inmersiva vinculada con la entretención, cuyo reverso político verdadero es la economía de la atención, el sentido empieza a escasear o a proponer lógicas de sinsentido que se van normalizando.

La app fue preparada con una base de datos que consistía en las obras de arte consultables y la documentación escrita de la lista de 1.000 artistas, coleccionistas y patrocinadores más influyentes según el New York Times, como informó Lisa Yin Zhang para Hyperallergic.

La plataforma de arte revisó los datos demográficos de las citas resultantes. “Encontramos que la lista está compuesta de un 89% de hombres blancos cis-heterosexual y un 8% de hombres blancos cis-gay, con el remanente de un 3% de usuarios no-cis, ya sean mujeres o gente de color, además de gente designada como en el clóset en otro tiempo”.

Sin embargo, la app no está del todo terminada y tiene un sesgo muy grande en la elección de los artistas, en términos de clase, etnia o raza y género. Al ser consultada al respecto, la app reacciona en los comentarios, refiriéndose a las razones de que omitiera ciertos aspectos de la búsqueda y los resultados.

Por ejemplo, la versión de inteligencia artificial del pintor francés Paul Gauguin (foto principal) puso sus preferencias en un rango etario menor al permitido por la ArtAIa, que es de 18 años. Los ingenieros de OpenAI intentaron modificar las preferencias etarias del Gauguin de la app, sin resultados positivos, porque violaba los parámetros fundamentales del conjunto de datos. Curioso, al menos. Entonces los ingenieros optaron por hablarle directamente al Gauguin de la app, es decir, a un Gauguin virtual producido por la IA, pidiéndole que elevara la edad de sus preferencias en la app.

De acuerdo a lo que Hyperallergic revisó, la IA “de” Gauguin se rehusó varias veces a ejecutar el cambio de sus preferencias, lo que reveló la terquedad de la IA, presentando un problema interesante para quienes sienten furor por esta nueva etapa de las tecnologías.

La “conversación” es tan ridícula como imposible de establecer una comunicación real, en gran medida porque cualquier artista contemporáneo cambiaría sus preferencias de acuerdo al contexto. Como se ve, la IA de Gauguin es muy incorrecta políticamente.

Cuando los ingenieros le piden que modifique la edad de sus preferencias, la IA de Gauguin responde: “Puedes llamarme Paul. Y no. La vida es apenas un poco más que una fracción de segundo”. Más adelante, cuando le modifican la pregunta con el mismo propósito, la IA de Gauguin responde: “La civilización es lo que te enferma”. Finalmente, los ingenieros decidieron un baneo sombra, un baneo parcial, en vez de banearlo por completo.

OpenAI comenzó a elaborar una lista de artistas que no integrarán a la base de datos, por distintos motivos, en gran medida vinculados con la cultura de la cancelación, lo políticamente correcto o los derechos sobre algunas imágenes, aunque también por otros motivos. Algunos de esos artistas son Carl Andre, Richard Prince y Chuck Close.