Crónicas de Sergio Ried: Ayala y Lacoste

Tras la entrega de la indumentaria le pidió a “Lucho” que probara el último invento de su padre, una raqueta de aluminio, de aro más grande que las convencionales de madera y con el encordado por fuera del marco que no tenía los clásicos agujeros.

Por SERGIO RIED / Foto: ARCHIVO

Durante mi primer año de becario en París, en febrero de 1963, se jugó en el estadio cubierto Pierre de Coubertin, un torneo del circuito del grupo de tenistas profesionales creado por Jack Kramer, en esa oportunidad, a cargo de Tony Trabert.

Invitado por Luis Ayala, vi el partidazo que Ken Rosewall le ganó a su «mellizo» Lewis Hoad y luego la derrota del chileno ante Frank Sedgman, otro de los grandes australianos de Harry Hopman.

Al día siguiente después de almuerzo, nos juntamos en un café de Champs Elysées, “Lucho”, su esposa María Tort, los jugadores del grupo, Andrés Gimeno, Ken Rosewall, Lewis Hoad y yo. 

Luis Ayala.

Tipo tres de la tarde, “Lucho” me pidió que lo acompañara a la sede de Lacoste en la Rue de Castiglione a pasos de la Place de la Concorde. Tenía que recoger unas poleras y shorts que la empresa del cocodrilo le vendía a precio rebajado y tanto él como “Pato” Rodríguez, fanáticos de la marca, disfrutaban de ese privilegio (hoy, la marca paga millones a los deportistas que usan su marca) 

Nos recibió Michel Lacoste, hijo del gran René, que estaba a cargo de la empresa y tras la entrega de la indumentaria le pidió a “Lucho” que probara el último invento de su padre, una raqueta de aluminio, de aro más grande que las convencionales de madera y con el encordado por fuera del marco que no tenía los clásicos agujeros. Ayala empezó a pegarle a una pelota contra un frontón de malla que había en la enorme oficina y yo también tuve la oportunidad de hacerlo, sin sospechar que años después , en 1967, la raqueta sería un boom en Estados Unidos.

 

LA T 2000

El prototipo ya había sido ofrecido a varias empresas internacionales sin mayor éxito y hasta el campeón francés Pierre Darmon la iba a usar en Roland Garros unos meses después. Cero aceptación. 

Hasta que un día, en marzo de1967, apareció en las oficinas de la Rue Castiglione el ex gran tenista norteamericano Frank Parker y consiguió que le otorgaran la autorización para negociar la patente de la extraña raqueta en los Estados Unidos 

Poco más tarde de ese mismo 1967, la Wilson Sporting Goods de Chicago, Illinois, USA, sacaba al mercado una raqueta de aluminio que llamó Wilson T 2000. 

Raqueta que al ser usada por Jimmy Connors desde su adolescencia y Billie Jean King como número uno del mundo, batió en pocos meses el récord de ventas de la Wilson Jack Kramer (de madera), que vendido en seis meses 10 millones de ejemplares.

Jimmy Connors.

Mr. Frank Parker vivió cómodamente el resto de su vida con sus regalías de la raqueta y Jimbo tuvo que poner avisos en la prensa para comprar la raqueta de manos de particulares, cuando Wilson la discontinuó en 1984.