Crónicas de Sergio Ried: Bjorn Borg, luces y sombras

Toda su glamorosa y exitosa vida se comenzó a desmoronar cuando de vacaciones en Ibiza el año 1988, su amigo Ilie Nastase le presentó a la cantante e ícono del pop-rock, la italiana Loredana Berté.

Por SERGIO RIED / Foto: ARCHIVO

Bjorn Rune Borg fue el niño prodigio del tenis, ídolo de las calcetineras, primer «super star» del deporte, el jugador que revolucionó el tenis por su estilo que perdura hasta hoy y el que despertó el interés mediático y publicitario por un deporte que no era de masas.

Todo eso cambió cuando antes de cumplir los 30 años pasó a ser un hombre atribulado por las deudas que le dejó la quiebra de la empresa de ropa que lleva su nombre y por su adicción a las drogas, que precipitaron su retiro en la cúspide de su carrera a los 26 años.

ROCK STAR

Bjorn Borg a los 8 años dejó su deporte favorito, el hockey sobre hielo, apenas oomenzó a pegarle a una pelotita de tenis contra el portón del garaje de su casa en Södertäjle, un suburbio de Estocolmo.

De ahí en más, con su famosa raqueta Donnay, su ropa Fila y sus zapatillas Diadora, no paró de ganar títulos en todo el mundo. 

Debutó en Copa Davis a los 15 años, ganó once Grand Slams en apenas nueve años de carrera. Antes de cumplir 25 años, obtuvo 15 Grand Prix Super Series (hoy Masters 1000), 66 torneos ATP y 2 ATP World Finals de la época. Todo esto cuando estaban vigentes John MacEnroe, Jimmy Connors, Guillermo Vilas, Vitas Gerulaitis, Arthur Ashe, Ilie Nastase, Roscoe Tanner y otros nenes.

LA OTRA CARA

Toda su glamorosa y exitosa vida se comenzó a desmoronar cuando de vacaciones en Ibiza el año 1988, su amigo Ilie Nastase le presentó a la cantante e ícono del pop-rock, la italiana Loredana Berté.

Un año después de conocerse contraían un publicitado y escandaloso matrimonio y varios años más tarde ella escribía su libro autobiográfico «Trastocando», en el que destapa una olla que ya echaba burbujas. 

La terrible adicción de Borg a las drogas y las prostitutas quedan al descubierto en las crudas y despiadadas confesiones de la que fue su esposa por solo tres años, debido al «infierno» que vivió con el campeón. 

«Su obsesión por la cocaína se había vuelto intolerable y se había convertido en un peligro para él y la sociedad – dice Loredana en su libro – al extremo que en Milán, dónde vivíamos, bajaba a la calle y le pedía droga a cualquiera que pasará por allí, sin importarle su reputación ni las consecuencias».

Bjorn Borg y Loredana Berté.

En 1989 Borg intento suicidarse y fue salvado gracias a un lavado de estómago que le hicieron en una clínica de Milán.

Al respecto la Berté dice: “Era una aspiradora de cocaína y barbitúricos, me pedía dinero y volvía con una caja de Rohypnol, la droga de los violadores «.

La ex ídola del pop confiesa que en su matrimonio intervenía la madre del tenista y que la gota que colmó el vaso fue cuando una tarde, estando él en estado de confusión, su madre le dijo que Bjorn jamás le daría un hijo, porque él solo sería padre de vástagos «de pura sangre sueca».

«Ahí fue cuando arrojé por la ventana los últimos trofeos y raquetas que le quedaban y me largué”, cuenta Loredana.

NUEVA VIDA

Bjorn no tuvo hijos con su primera esposa, la tenista rumana Mariana  Simoniescu, ni tampoco con su segunda, Loredana Berté. Con la que sí tiene dos hijos, Leo y Robin, es con la corredora de propiedades sueca, Patricia Ösfeldt, con quién contrajo matrimonio en una isla cercana a Estocolmo el año 2002. 

De personalidad reservada, Patricia es una exitosa profesional, de bajo perfil que raramente se muestra en páginas de la farándula, pese al acoso de la prensa por ser la esposa de la mayor celebridad de Suecia. Solo se deja ver en los grandes torneos del Grand Slam, donde su marido es invitado de honor y también acompañando a su hijo Leo de 20 años, que hace sus primeras armas en el tenis profesional.

Después de años de una vida rodeada de publicidad y escandalillos, el que fuera considerado como el mejor tenista de la historia, tiene por fin, en el otoño de su existencia, un remanso de paz y felicidad.