Crónicas de Sergio Ried: con Hitler no se juega

Gotfried Alexander Maximilian Walter Kurt von Cramm, conocido mundialmente, sobre todo en las esferas deportivas, como el barón Von Cramm, fue un notable tenista alemán que, desafortunadamente para él, brilló en la época de apogeo del régimen nazista.

Por SERGIO RIED / Fotos: ARCHIVO

Nacido el 7 de julio de 1909 en la ciudad de Söhlde en la Baja Sajonia y criado en el castillo de Brugenn en Hannover, propiedad de su padre, el joven Gotfried Alexander Maximilian Walter Kurt von Cramm, con su metro y 83 de altura, esbelto, robusto y gran agilidad, canalizó sus dotes en el tenis, deporte que lo convirtió en uno de los mejores jugadores germanos de todos los tiempos.

En 1932, con sólo 23 años ya integraba el equipo de Copa Davis y conquistaba el primero de sus siete títulos en los Nacionales de Alemania. Y de ahí a conquistar el mundo, había un solo paso.

DE WIMBLEDON A LA CÁRCEL

El barón Von Cramm, poseedor de un juego completísimo, no tardó en convertirse en ídolo en su país, luego de ganar Roland Garros en 1934. Pero así como este título lo llenó de gloria, también fue su perdición, porque el Führer, recién instalado en el poder, se fijó en él y quiso usarlo como herramienta de propaganda de su régimen. Este rubio, alto, deportista de excepción, era el prototipo ideal para ser símbolo del régimen hitleriano, que destacaba la superioridad de la raza aria. Pero este joven cometió un error imperdonable para Hitler, al negarse a ser utilizado como bandera del nazismo, por no compartir esa doctrina.

La represalia no tardó de llegar y Hitler, para doblegar al subversivo deportista, no le permitió ir a París a defender su título de 1935. El tenista rebelde tuvo que esperar un año para volver al Bois de Boulogne en 1936 y ceñirse la segunda corona en la arcilla de Roland Garros.

Luego, ese mismo año y el siguiente, alcanzó la final de Wimbledon, cayendo en 1936 y 1937 con el campeón británico Fred Perry y en 1938 con su empedernido rival, Donald Budge, de Estados Unidos. Ese año 1937 también fue finalista del US Open y campeón en dobles de Roland Garros y el Abierto estadounidense.

REPRESALIA DOLOROSA

Pero Hitler no olvida y nuevas y más duras represalias iban a recaer sobre Von Cramm, que ofrecía un terreno fértil para ser destruido, ya que además de confesar que mantenía una relación de tres años con un joven cantante y actor judio a quien ayudó a escapar a Suecia.

Así fue como el barón, al regreso de Wimbledon 1938 fue a dar a la cárcel acusado del crimen de homosexualismo, algo grave para el régimen del dictador germano.

La condena de un año le fue rebajada a seis meses gracias a una carta auspiciada por Donald Budge, y firmada por 25 destacados deportistas del mundo, encabezados por el ídolo del béisbol estadounidense y esposo por entonces de Marilyn Monroe, Joe Di Maggio.

Esa presión permitió que Von Cramm fuera liberado el 9 de octubre de 1938. Pero truncó su carrera tenística al ser llamado al ejército germano en la II Guerra Mundial, donde sirvió con honores en la División Hermann Goering.

Después tuvo un breve matrimonio de cuatro años con la multimillonaria estadounidense Barbara Hutton, heredera de la fortuna de la cadena de retail estadounidense Woolworth.

Pero no fue sino con su trabajo de importación de algodón egipcio, que Gotfried von Cramm se hizo millonario, que nunca dejó de llevar una vida de lujos y excentricidades.

Von Cramm, derecha, con el estadounidense Donald Budge.

EL MATCH HISTÓRICO

Si algo le faltaba a la gran carrera en el tenis de Gottfried von Cramm, le llegó en la final del grupo interzonal entre Estados Unidos y Alemania del año 1936.

Se enfrentaban en el quinto punto el alemán y el número uno de los estadounidenses, Donald Budge, en el Centre Court de Wimbledon, con un comienzo arrollador del barón, que ganó las dos primeras mangas. Luego vino la recuperación del californiano que igualó a dos sets y se puso en ventaja 4-1. Parecía asunto concluido, cuando en una increíble reacción, el germano remontó el score, perdiendo finalmente la etapa por 8-6.

Hasta hoy se dice que éste ha sido el mejor partido en la historia del tenis, porque reunía todos los elementos para serlo. Sobre todo después de conocerse por boca del mismísimo Donald Budge, en una entrevista post partido, que Von Cramm había recibido una llamada telefónica de Hitler cuando estaba a punto de ingresar al court y que éste había quedado pálido y demudado.

Luchó como león herido, porque sabía lo que le esperaba si perdía.

Gottfried von Cramm falleció en un accidente automovilístico en El Cairo, Egipto, durante un viaje de negocios, el 8 de noviembre de 1976.